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Melodrama en Chavezlandia

23-05-12 / 

La ausencia del líder de Venezuela, por enfermedad, aviva intentos canibalísticos para tomar el poder.



En estos días, Venezuela parece El Mago de Oz en un viaje de ácido. Semanas atrás, los principales diarios del país publicaron en primera plana noticias sobre una nube en forma de tornado que se cernía sobre Caracas. Al parecer, los venezolanos temen más a la aparición de un inusual cumulonimbus vertical que al hecho de que su presidente, Hugo Chávez, gobierne al país vía Twitter. Durante meses el líder bolivariano ha gobernado desde La Habana, adonde viajó para recibir tratamiento contra el cáncer. Y aunque regresó de Cuba el 11 de mayo, desde entonces no ha sido visto en público. Apenas hizo un contacto telefónico con el canal oficial Venezolana de Televisión, el viernes 18: "Lamentablemente, no seguiré siendo el caballo desbocado [que era]", admitió.

Por primera vez en más de una década, el ubicuo e hiperactivo líder ya no monopoliza la atención del país. Desde el anuncio de su enfermedad en junio de 2011, sus apariciones televisivas han disminuido 60 por ciento. Sin embargo, los rumores abundan, y el estricto control de la información acerca de la salud del Presidente solo incrementa la confusión.

"Los venezolanos han sido entrenados por sus telenovelas para ver la realidad en términos del melodrama", señala el sociólogo Tulio Hernández, uno de los mayores críticos del régimen. "Cada nueva revelación sobre la salud del presidente es como un episodio que
aumenta el suspenso de la trama". Sin embargo, Chávez ha protagonizado muchos momentos melodramáticos, como cuando le rogó en público a Cristo –llorando– que lo deje vivir más tiempo. Pero esas escenas sólo refuerzan la polarización, afirma Hernández. "Una parte de la sociedad ruega que Chávez mejore, y la otra le pide perdón a Dios por desear su muerte."

Los chavistas tienen prohibido mencionar en público la palabra "transición", pero es evidente que el círculo interno no renunciará al poder, incluso si Chávez no logra vencer su enfermedad. Tras un largo período de disputas canibalísticas entre los principales candidatos antes de las elecciones presidenciales que tendrán lugar el 7 de octubre, los partidarios de Chávez se reagruparon para aprovechar a su amado líder —incluso enfermo. "No importa cuánto tiempo dure Chávez, sean meses o años", me dijo un funcionario en un almuerzo. "Para ganar, hemos de aprovechar su presencia tanto como podamos. Si Chávez mismo no puede ser el candidato, la persona a la que él designe será el nuevo Chávez".

Para el rol de nuevo Chávez, algunas personas propusieron al ministro de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro, debido a su feroz lealtad al presidente y su cercanía con el régimen cubano. Otros han sugerido al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, un poderoso operador en las fuerzas armadas que controla al Partido Socialista Unido de Venezuela pero cuya popularidad es inexistente. Otro peso pesado chavista, el ex vicepresidente Jorge Rodríguez, podría ser una alternativa más popular, pero quienquiera que sea elegido, será una selección que seguramente resonará en toda la región.

Para la izquierda, Chávez ha sido un modelo a imitar y los analistas sostienen que usó su poder para reforzar el liderazgo de Evo Morales en Bolivia y de Rafael Correa en Ecuador. De hecho, el presidente Correa me dijo hace que Chávez era "un gran amigo. Recuerde que asumió el poder en 1998, en el máximo apogeo del neoliberalismo. Entró en conflicto con todo y con todos".

Ahora hay simpatizantes por todos lados —en Argentina, Bolivia, Uruguay, Ecuador, Paraguay y Perú. "Es asombroso", dijo Correa. Sin embargo, la pregunta sigue: en la tierra de Chávez, ¿quién es el hombre detrás de la cortina?

Muñoz, periodista venezolano y miembro Nieman 2010 de la Universidad de Harvard, es autor de "Despachos del imperio".



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