“Ni chantaje ni extorsión”

14.12.2011 | 21.55 Comentar   |   FacebookTwitter
País /  CFK incluyó en su discurso a las corporaciones sindicales. Tensiones y desafíos para 2012.
Por Andrés Fidanza

Puesta a elegir entre dos hits indiscutibles, la marchita clásica o "Dar es dar", de Fito Páez, la presidente optó por el tema del rosarino lánguido. Un criterio de selección más pop que nac&pop, que generó espanto y hasta riesgos de úlcera estomacal en la ortodoxia justicialista. Con "Dar es dar", entonces, y no con la composición de Hugo del Carril, cerró musicalmente el acto del hotel Intercontinental en que se confirmó el dato —54 por ciento— de la abrumadora reelección de Cristina Fernández de Kirchner. Un proceso de desmitificación calculada que se extendió hasta la reciente asunción de CFK, cuando la presidente decidió meterse con el padre simbólico del movimiento: "Ah, no había conflictos con Perón", afirmó con ironía después de haber comentado que en la Constitución sancionada en 1949 (redactada, entre otros, por Arturo Sampay) "no estaba el derecho de huelga". Así fue que en el día soleado en que inauguraba su segunda estadía en el poder, y la tercera consecutiva de la marca Kirchner, CFK "desromantizó" al general. Una pulseada identitaria, y en parte psicológica, que se inscribe en el cuadro más amplio de una disputa que es política y a la vez material: la creciente tensión entre el Gobierno y la CGT moyanista, y la ambición oficialista de ir por el sueño del armado propio, de lealtad cristinista, y con agenda política autónoma.

A la fecha, el enfrentamiento entre el cristinismo y la CGT se mantiene en una bambalina de incomodidad y desconfianza mutua, antes que en el escenario de las acciones y la afectación de intereses concretos. Un clima perfectamente azuzado por cierta prensa, y alimentado por acusaciones veladas, por declaraciones en off o por dichos audaces de voceros informales, rápidamente matizados por voces más oficiales. Si la presidente arrancó la última saga de desencuentros afirmando que, a diferencia de lo que pasaba durante el gobierno de Juan Perón, "ahora sí hay derecho a huelga, pero no al chantaje y a la extorsión", el moyanista Juan Carlos Schmid (secretario de Capacitación de la CGT) debió aclarar que no existe "ruptura ni nada que se le parezca". Pero sí advirtió que el vínculo entra la CGT y el Gobierno pasa por un "momento difícil". Una dificultad evidenciada en la ausencia de Hugo Moyano en el acto de la asunción presidencial. "Las explicaciones tendrá que darlas Moyano", desafió Agustín Rossi, leal jefe de diputados kirchnerista, sobre tal ausencia, pero al microsegundo contemporizó: "No sonó a ninguna ruptura política".

La nota completa, en la edición impresa de Newsweek
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