La revolución del terrorismo
Irán está ofreciendo su modelo de gobierno como paradigma para algunos países.Mundo /
Cómo el régimen iraní considera la "Primavera Árabe" una oportunidad para incrementar su poder.
Por Yoav Adler
Después de la revolución islámica de 1979, el régimen iraní se centró en dos objetivos principales conjuntamente. El primero: mantener y fortalecer el régimen y asegurar su supervivencia. El segundo, el cumplimiento de la ideología revolucionaria y la exportación de la revolución islámica chiita de Irán a otras partes del mundo.
Este modelo se basa en el liderazgo de los clérigos religiosos, quienes acaparan las posiciones políticas del Estado. Cualquier concepción que conlleve la posibilidad de alterar ese orden y se oponga a la superioridad y el dominio de los clérigos, se considera una amenaza teológica, ideológica y política al régimen iraní. Estas amenazas son brutalmente reprimidas por cualquier medio, incluyendo, si es necesario, el no respetar los derechos humanos, la utilización de la violencia extrema, la tortura y hasta la muerte.
La ideología revolucionaria islámica fue y sigue siendo una parte importante de la política exterior de Irán, e Irán utiliza una combinación de "soft y hard power" para tratar de influir en las sociedades árabes y musulmanas desde su interior. Mediante el uso de las fuerzas iraníes "Quds" para lograr sus fines Irán hace uso del terror contra Israel, las potencias occidentales y los musulmanes moderados. En función de ello apela a la financiación de diversas obras de caridad e introduce una "ardua tarea pedagógica" en los sistemas educativos de las sociedades musulmanas de todo el mundo, especialmente en el Líbano a través de Hezbolá y en Gaza a través de Hamas (ambas organizaciones consideradas terroristas por parte de la comunidad internacional), junto a la expansión sistemática de sus sistemas de comunicación masiva por todo el mundo.
Estas acciones que realiza Irán y que interfieren en la soberanía de los países han llevado a estados como Marruecos, Senegal y Gambia a cortar relaciones diplomáticas con el Estado persa. El desarrollo y expansión de las actividades de Hezbolá, respaldado por Irán para su participación en el gobierno y en la tarea de control en el Líbano, ha sido considerado por el ayatolá Jamenei como "el éxito más importante de Irán en su política exterior y que habrá de repetirse en todo el mundo islámico (Dar El Islam)".
Los acontecimientos que se han sucedido en el Medio Oriente durante el último año han sido considerados por el régimen iraní como una oportunidad para incrementar su poder y exportar la revolución. La salida de las fuerzas estadounidenses de Irak ha dejado a los ciudadanos del país en una situación de vulnerabilidad, permitiendo a los iraníes tomar control de los partidos extremistas iraquíes. Por otra parte, los movimientos que ha generado la "primavera árabe" que resultaron en el derrocamiento de varios líderes árabes también han dejado un terreno fértil para la influencia iraní. Como expresó el gran ayatolá Jamenei en septiembre de 2011 durante la "Conferencia por el Despertar Islámico" en Teherán: "hay que preservar los principios islámicos que están detrás de las revueltas y no alejarse del camino revolucionario".
Irán está ofreciendo su modelo de gobierno como paradigma para los países de la "primavera árabe", afirmando que estos dictadores se encontraban ajenos a las necesidades de las personas y que sólo establecimiento de normativas acorde a la religión islámica, como sucede en el Estado persa, podrá dar respuesta a las preocupaciones e intereses de los pueblos. Pero, ¿hay algo de verdad en estas palabras? ¿Es el interés de Irán el mismo interés que tiene el pueblo árabe? Como pudimos ver en los wikileaks e incluso observar en los acontecimientos que toman lugar en Siria, ciertamente los intereses no sólo no son los mismos sino incluso contradictorios.
Mientras las fuerzas de la oposición en Siria han aumentado la presión sobre el presidente Bashar al-Assad para obtener su dimisión, Irán, su principal defensor en Medio Oriente, adopta como propia la defensa de su trono asumiendo en función de ello altos costos financieros.
La caída del régimen de Al-Assad implicaría que la alianza estratégica con Irán y el acceso a la frontera norte de Israel -debido a la proximidad geográfica con Siria y el Líbano– entrarían en zona de riesgo. Esta situación podría privar a Irán de sus principales resortes para la proyección de su poder en el Medio Oriente (a través de la prestación de apoyo militar, financiero y logístico a Hezbolá en el Líbano y a Hamas en Gaza).
La ayuda que Irán está proporcionando a Siria de forma pública y también secreta va en contra de sus pretensiones de apoyo al "pueblo" y sus derechos. Por estos días en el mundo árabe cobra fuerza la percepción de Irán como aliado de los opresores en Siria, y como fuertes colaboradores en la masacre de los ciudadanos sirios que bregan por su libertad. Victoria Nuland, vocera del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo que "las tácticas que están siendo utilizadas por los sirios son un espejo de las tácticas utilizadas en Irán contra su propia población". Asimismo, se han registrado visitas de funcionarios de alto rango de las fuerzas Quds de Irán que han ofrecido asesoramiento sobre este tema.
Esta semana, Irán celebra el 33° aniversario de su revolución islámica, pero se encuentra contra el obstáculo de afrontar sanciones económicas que afectan su capacidad de producción de petróleo y el funcionamiento de sus bancos. Por otra parte, la población se encuentra en un estado de creciente pauperización y bajo constante amenaza, en un contexto de violación sistemática de los derechos humanos fundamentales.
Pero no debemos olvidar que Irán tiene un plan de salida, un as en la manga. Los continuos avances de Irán hacia el desarrollo de armas nucleares han alcanzado casi un punto sin retorno, y una vez que la bomba atómica esté en sus manos, todo el mapa de poder de Medio Oriente y el mundo cambiarán. Por lo tanto la comunidad internacional debe tomar esta situación en consideración y actuar en consecuencia neutralizando las ambiciones de Irán vinculadas a este proyecto y conteniendo sus esfuerzos de exportar su agenda más amplia vinculada con la revolución islámica.
Yoav Adler es Agregado de Cultura, Prensa y Difusión de la Embajada de Israel en la Argentina.
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