El Episodio I como Dios manda
Espectáculos /
George Lucas nos trae de regreso su soberbia saga espacial y lo hace valiéndose de la tecnología fetiche por estos días: el 3D. Y le sale bien.
Por Flavio Mogetta
@flaviomog
Nadie puede poner en duda el talento de George Lucas para sacar provecho de los avances tecnológicos. Mucho hizo con poco a fines de los ’70 y principios de los ’80 para crear la notable trilogía de
Star Wars (homónimo,
El imperio contraataca y
El regreso del Jedi).
Cuando apareció el sistema de sonido Dolby y la posibilidad de animar a otra escala utilizando las computadoras el bueno de Lucas tuneó sus films, y trajo de regreso a Luke, Han Solo, Darth Vader y al maestro Yoda para todo una generación que no lo conocía. No conforme con eso fue por más y se encargó de concretar algo que todos sabían: que la trilogía no era tal sino que estábamos frente a una sexología, y así aparecieron el
Episodio I,
II y
III. Porque la historia que nosotros conocimos originalmente que tenía como punto de partida a la princesa Leia enviándole un mensaje a Obi Wan Kenobi por intermedio de R2- D2 era en verdad el episodio IV.
Pero para todos los amantes de la saga hay buenas noticias y es que el realizador decidió llevar la historia no a otra galaxia sino a la tan fabulosa como en boga tecnología 3-D. Ya al ver los primeros 2 minutos del
Episodio I se descubre que el pago de la entrada está completamente justificado, la versión aporta un plus que sabrán disfrutar los fanáticos y todos aquellos que ahora decidan sumarse a ese universo fabuloso que ideó el norteamericano.
Acción hay a montones y en el
Episodio I se encuentra una buena oportunidad para adentrarse en la formación de adorable niño que terminará convirtiéndose en la principal arma del lado oscuro. Quizás genere algo de duda (pero para eso habrá que esperar) lo que ocurra con el
Episodio II, tan carente de acción, vértigo y tan proclive al bostezo.
Más de una vez se dijo que
Star Wars cuenta con un séptimo capítulo que George Lucas no se atreve a concretar. Tal vez el 3D lo termine de convencer y todos nosotros salgamos ganando.
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