Improvisación a la orden
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Hoy a las 23 se estrena en La Multa Bar (55 nº 937 e/13 y 14), Dirigible un espectáculo de improvisación donde incluso los roles se ponen en juego.
Todo el elenco de Dirigible a pleno para el estreno Por D. C.
Como buena tripulación, los cinco actores que se suben al
Dirigible saben que el gran secreto de los espectáculos de improvisación no depende tanto del histrionismo de sus miembros sino de que sean lo suficientemente habilidosos para ponerse cuando amerita a la orden. Por esto no se trata de una obra más de improvisación que se concentra sólo en desarrollar historias sino que busca mostrar cómo cambian según quién toma el timón de la travesía.
Dirigible es el primer espectáculo del grupo Visación que recibe su nombre a partir de la búsqueda. Natalia Maldini, una de las actrices cuenta que la idea del espectáculo es “mostrar "lo que no se ve", "el otro lado", "la cocina de la impro"... Por eso durante la función trabajamos con actores que a la vez funcionan como directores. Las historias improvisadas se construyen a partir de lo que los intérpretes construyen pero con la mirada de un director que busca enriquecer lo que está sucediendo. Muchas veces el trabajo sólo es observar y profundizar lo que se está gestando pero otras veces, el director busca complicidad con el público para todo lo contrario complicarles la vida a sus intérpretes y así desafiarlos.”
El grupo compuesto por Helga Avaca Jara, René Mantiñán, Matías Lausada, Ruy López y Natalia Maldini surge justamente de un espacio de formación en el que los actores se abocaron a lo largo de un año a investigar las posibilidades de la improvisación teatral. En cada encuentro se encomendaba a uno de los participantes a dar un seminario y en la pluralidad de miradas encontraron algo bueno para mostrar en un espectáculo. Maldini refuerza la idea “En cada historia se podrá ver la esencia del director.”
Por otro lado, el ámbito en el que se presentan tiene también sus "aportes" o como Natalia lo expresa “sus desafíos” “Debemos ganarle a la ansiedad de la persona que está sentada en la mesa y quiere comentarle algo a su amiga acerca de la temperatura de la cerveza o si la pizza tiene demasiada sal. Como actores es nuestra tarea mantener esa atención todo el tiempo. Nunca debemos bajar la guardia y debemos generar desde el principio un quiebre que llame la atención. En general hay un público habitual que suele ir a los teatros independientes y muchas veces es gente que está en contacto con "la movida cultural". Entre nosotros decimos "somos siempre los mismos". En cambio en un bar el público no se espera un espectáculos y el desafío está en mantenerlos atentos.” Logrando que se suban al
Dirigible como uno más del equipo y darle un rumbo distinto a una noche como cualquier otra.
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