No puedo renunciar a ti

11.04.2012 | 23.43 Comentar   |   FacebookTwitter

Warren Buffett
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Cada vez son más los estadounidenses mayores que se resisten a la jubilación.

Trabajar hasta la tumba era todo lo que conocían las masas obreras de antaño. Hoy día, se ha convertido en el placer máximo de los ultrarricos.

El mes pasado, al negarse a nombrar públicamente un sucesor, Warren Buffett (de 81 años) se unió al club de octogenarios millonarios que desdeñan la jubilación. George Soros, de la misma edad, se mantiene tan activo que además de su labor filantrópica y política, está enfrentando una demanda judicial por 50 millones de dólares presentada por su ex novia brasileña —de 28 años—. Al diablo las encuestas: con 78 años, el magnate de los casinos, Sheldon Adelson, está apuntalando por su cuenta la campaña presidencial de Newt Gingrich. Entre tanto, Sumner Redstone, director de Viacom (con 88 años), hizo una inusitada aparición pública justo antes del Día de San Valentín en la presentación de un libro.

Hace poco, Research Ledbury hizo una investigación a 2.000 individuos de "elevado valor neto" (como llaman los estadounidenses a tener un gran patrimonio), revelando que el 60 por ciento de los encuestados no tenía proyectada una jubilación tradicional. Entre los participantes de Estados Unidos, el 75 por ciento esperaba seguir desempeñándose en algún cargo, aun cuando renunciaran al trabajo de tiempo completo. "Muchas de esas personas amasaron grandes fortunas haciendo cosas que les apasionaban", explica Daniel Egan, director de finanzas conductuales en Barclays Wealth Americas. "Al presentarles la disyuntiva, prefieren seguir trabajando". Barclays ha impuesto a esos individuos el nombre de nevertirees (irretirables).

A diferencia de muchos estadounidenses que han tenido que jubilarse anticipadamente a causa de
restricciones empresariales o despidos durante los años de recesión, el nevertiree promedio no está forzado a renunciar. Si el inversionista Irving Kahn quiere seguir dirigiendo su propia compañía, a pesar de sus 106 años de edad, ¿quién va a impedírselo? No obstante sus 78 años, la Constitución estadounidense garantiza el empleo de la jueza Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema; y hace unos días, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos premió con un Oscar la ética laboral de Christopher Plummer, de 82 años de edad.

Podría pensarse que al rechazar una plácida decadencia en Boca Ratón, estos poderosos ancianos
tratan de escapar de la muerte. Y de hecho, así es —con buenos resultados—. Howard S. Friedman, profesor de la Universidad de California en Riverside y uno de los autores del Proyecto Longevidad, descubrió que quienes trabajan más y tienen mayor éxito en sus carreras disfrutan de una vida más prolongada. "El consabido consejo de bajar el ritmo, olvidar las preocupaciones y retirarse a vivir en Florida es muy pernicioso", asegura.

Este fenómeno empieza a difundirse entre el restante 99 por ciento de los veteranos. "Está cambiando la forma como percibimos la jubilación", explica George Leeson, codirector del Instituto de Envejecimiento Poblacional, en Oxford. Mientras que antes se tenía por una merecida, aunque breve recompensa al final de un largo y arduo bregar en un empleo miserable, hoy la jubilación se considera casi como echar de lado al individuo. La esperanza de vida aumentó, la edad de jubilación se redujo y los fondos de pensión están sobregirados: algo tiene que hacerse. Lo que Leeson denomina "el efecto Buffett" se vuelve cada vez más atractivo: las personas "ven la jubilación como una contribución que quieren seguir haciendo".

Los observadores no decidieron todavía si el fenómeno es positivo. Compañías y empresas pueden beneficiarse de la sabiduría de un jefe que ha resistido el paso del tiempo; pero se puede entorpecer el progreso de los jóvenes. En una entrevista con la revista Rolling Stone, Paul McCartney (de 69 años) comentó: "Cada vez que escucho el argumento ‘Abrí paso a los jóvenes’, pienso: ‘Que se abran paso solos. Si son mejores que yo, terminarán por vencerme".
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