"Nuestra hija va a ser la más mimada"
Griselda SicilianiEntrevistas /
A punto de ser mamá y de estrenar su primera película, Griselda Siciliani revela cómo es la intimidad del momento más intenso de su vida. "Adrián (Suar) es un gran compañero, está atento siempre a todo lo que quiero", confiesa.
Por Melisa Miranda Castro
Su simpatía traspasó la pantalla desde que interpretaba a Flor, la secretaria enamorada de Nilsen (Adrián Suar) en "Sin código", y a pesar de que la caracterización hacía casi imposible reconocerla, de ahí en más, sólo sumó popularidad con los papeles que siguieron. Fue el directivo de Canal 13 quién descubrió esa chispa en ella mientras formaba parte de "Revista Nacional" y la llevó directo a la televisión. Así fue cómo la bailarina se consagró como comediante, ámbito en el que demostró moverse con soltura y comodidad.
Este es un año clave para Griselda Siciliani, ya que está a punto de ser madre por primera vez junto con su pareja, Adrián Suar, y cumplió uno más de sus más ansiados desafíos profesionales: debutar en el cine. Esperó mucho para esto, pero finalmente dio sus primeros pasos de la mano de Armando Bo (nieto) en "El último Elvis", donde accedió a hacer una transformación total de aspecto, tiñéndose de rubio y luciendo muy desmejorada para encarnar a su personaje. Además, como plus, trabajó junto a compañeros que no eran actores. "Tuve otras propuestas, algunas más interesantes que otras, pero después no las podía concretar por el tiempo, por estar grabando para televisión, por estar haciendo alguna obra. Pero nunca hubo un proyecto en el que yo dijera, acá hago lo imposible por filmarlo aunque esté haciendo otra cosa. Entonces llegó esto. Yo estaba haciendo un programa de televisión, pero me organicé porque sentía que el guión, la estética que proponía Armando, el personaje, eran un desafío fuerte. Era cambiar mucho, afearme, hacer algo que nunca había hecho, un personaje con un color diferente. Desafíos que no me quería perder", explica a 7 DÍAS.
–¿Qué fue lo que más le costó de encarar este personaje?
–Eso de estar muy seca, muy hosca. Es un personaje muy apagado, con cero histrionismo, cero brillos y luz, no tiene simpatía. Es todo lo opuesto a mí, es opaco y triste, es un personaje muy envejecido. Es muy diferente a lo que es mi vida. Es una mujer más grande que yo en edad, que trabaja de cajera en el supermercado, que se separó y tiene una hija con un hombre al que no soporta, que no la ayuda en nada. Es una mujer que está un poco harta de lo que le toca vivir, eso es muy alejado a lo que me pasa a mí.
–¿Considera que usted pudo cumplir con todo lo que se había propuesto profesionalmente?
–Sí, y más también, más de lo que había planeado para mí. Por ejemplo, esto de hacer una película, que son lenguajes que no había pensado transitar. Porque era bailarina y no soñaba con hacer cine, siempre pensaba la actuación más relacionada con el teatro, con el escenario. Después se me abrió la posibilidad de hacer televisión, de hacer cine, de hacer teatro de texto, fueron un montón de cosas que ni las había soñado y se me fueron presentando.
–¿Cómo fue la experiencia en el Sundance, su primer festival de cine?
–Fue increíble ver la película terminada por primera vez en el Sundance, con la sala llena de un público totalmente extranjero, con la gente aplaudiendo a rabiar y muy interesados en la película. Fue muy, muy emocionante ver mi primer filme, en el Sundance, embarazada, con la gente tan copada, con Armando, que también era su primera película. Fue una experiencia muy emocionante.
–¿Qué tal fue el viaje con el embarazo?
–Bien, por suerte estaba de cuatro meses y medio, que era una época buena para viajar en avión. Me cansaba, me iba a dormir temprano, no conocí las fiestas ni ninguna de esas cosas de los festivales porque no me daba el cuerpo. Me despertaba muy temprano para hacer notas e ir a los screenings de las películas, pero lo llevé muy bien, lo disfruté mucho.
–¿Vive un embarazo tranquilo?
–Sí, salvo los primeros meses que la pasé mal. Estuve un mes en cama por pérdidas, eso fue bastante duro. Pero ahora, en este momento lo estoy pasando muy bien, por suerte. Tengo una panzota gigante. Ahora empiezo a tener algunas dificultades para moverme, pero te vas acostumbrando. Igual estoy muy vaga, así que mucho no quiero moverme.
–¿Está haciendo algún tipo de ejercicio?
–Estoy bastante fiaca. Voy a mi clase de yoga ashtanga y mi maestra me adapta la práctica al embarazo. Porque esta práctica es muy fuerte y yo estoy haciéndola de manera bastante tranquila. Embarazada hay un montón de cosas que no puedo hacer, pero me hace muy bien a la espalda, a los dolores. Me hace mantener el cuerpo más o menos firme, aunque vaya aumentando de peso, pero ayuda a no deteriorarme tanto.
–¿Se está cuidando, o se relajó y se entregó a los antojos?
–A full, me como todo lo que tengo ganas. No me privo de nada aunque el médico me rete. No tuve antojos extraños, pero te dan ganas de comer algo siempre. Lo que me pasó es que antes me gustaban mucho, mucho los dulces y ahora también, pero me antojo más con lo salado. Te cambian un poco los gustos.
–¿Le tocó a Adrián Suar salir a la madrugada a buscar algo para complacer antojos?
–No. Él igual está a full, es un gran compañero, está atento siempre a todo lo que quiero. Pero no lo mandé a hacer nada raro, pobrecito.
–Viene de una familia numerosa, ¿piensa formar una familia grande también?
–No. nosotros somos seis hermanos y no sé cómo hizo mi madre. No me imagino para nada así. Estoy feliz de que mi hija ya tenga un hermano, así no tengo la responsabilidad de tener sí o sí otro hijo. En principio, con ésta estoy bien, después veré. No sé cómo es, no puedo imaginármelo, creo que va a ser algo que no te lo pueden contar. Yo soy la segunda, la más chica tiene 20 años y la más grande 35.
–Entonces vivió un poco la experiencia de cuidar bebés.
–Sí, a la más chica la he cuidado, le he cambiado los pañales, la he llevado a la escuela. Yo tenía 14 años y lo hacía perfecto.
–¿Se imagina como mamá?
–Fantaseo mil cosas, la verdad es que son tantas como madres existen. No sé cómo me puede pegar, imagino que me pueden agarrar extremos totalmente opuestos, así que no tengo idea. A Adrián ya lo veo como padre y sé que va a ser excelente. Es un placer verlo con su hijo, es un amor, es la luz de sus ojos y vive pensando en él y extrañándolo cuando no lo ve.
–¿El parto le da miedo?
–No, estoy bastante tranquila. No tengo muchos miedos, más que lo normal, digamos, que salga todo bien, esas cosas que preocupan, pero no estoy miedosa ni obsesiva. Hasta que no te pase no sabés si vas a gritar o no. Yo no sé cuál es mi umbral de dolor o cuánto dolor será un parto, espero que no me duela mucho. Antes estaba más ansiosa, ahora ya estoy más tranquila. Pero supongo que para los últimos momentos va a ser más pesado y uno debe querer parir ya.
–Va a ser la primera hija mujer de Adrián, ¿va a ser la niña mimada?
–Sí, por lo menos por nosotros que la esperamos tanto, tan ansiosos. Por parte de mi familia también porque es la primera nieta, la primera sobrina de todos mis hermanos. La más mimada va a ser. Mis papás están muy felices, ellos son docentes, se jubilaron este año y son muy jóvenes, 58 y 60 años, así que están perfectos para criar a su nieta. Llega en un momento ideal.
–¿Cómo fue la elección del nombre Margarita para su hija?
–Hace muchos años que habíamos empezado a hablar de ese nombre. No sabemos ni siquiera a quién se le ocurrió primero, nos gustaba a los dos, así que cuando supimos que era nena no tuvimos que pensar ni un segundo, ya tenía su nombre.
–Llegó a un punto muy pleno en su carrera y su vida personal, ¿qué balance hace de estos años?
–Obviamente es positivísimo y con mucha responsabilidad de lo que me toca. Tengo en cuenta que he trabajado mucho y que mi vocación me ha llevado a lograr un montón de cosas que quería en el trabajo. Soy muy trabajadora. El balance es positivo, lo que más alegría me da es tener trabajo siempre, que ése era mi sueño, poder vivir de lo que a mí me gusta. Cuando era más chica, al terminar la escuela de danza, no tenía tanta noción, pensaba que vos querías bailar y bailabas, después me di cuenta de que era difícil. Lo que siempre rogaba era poder vivir de lo que a mí me gusta, que parece que en este país es un privilegio enorme. Es el mayor de los privilegios, porque es todo ganancia, ganás en salud mental, en disfrutar de tu vida.
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