viernes, 24.05.2013

La cocina del movimiento estudiantil

Cultura /  En su libro La Colina Táctica del Enemigo, Jorge Alessandro toma el comedor universitario como un ámbito donde anclar el relato histórico del movimiento estudiantil platense.
20.04.2012 | 08.16 Comentar   |   FacebookTwitter
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Material fotográfica del libro La Colina Táctica del Enemigo
Por Daniela Camezzana

Tres décadas después del cierre, el comedor universitario de La Plata abría nuevamente sus puertas en un espacio provisorio en respuestas al persistente reclamo estudiantil que se había manifestado en las calles en las sucesivas marchas de antorchas, en las aulas con las juntas de firma y en las casas de los estudiantes que realizaban colectas espontáneas para apalear la situación que vivían muchos de sus compañeros. Sin embargo, sin desestimar el avance que significó la reapertura, es cierto también que simbólicamente la consigna encerraba mucho más que la recuperación de un servicio gastronómico propio. De alguna manera se ponderaba el espíritu de un momento en particular (1962-1974) que “hizo al comedor” y un protagonismo crucial del estudiantado en los asuntos de su época.

En este sentido entiende el aporte de su libro La Colina Táctica del Enemigo. Un recorrido por el pensamiento y la militancia de los universitario platenses (1950/75) el autor Jorge Alessandro que lejos de un texto academicista o un simpático anecdotario, toma el comedor como un ámbito donde anclar el relato histórico del movimiento estudiantil platense. Según sus propias palabras “tomo el comedor universitario como un lugar donde mirar la militancia universitaria. Porque si bien el libro está motivado por mi experiencia personal en un principio, otros testimonios que era allí donde empezaba y terminaba todo. La alta concentración de estudiantes antes del almuerzo y antes de la cena convirtió a ese lugar en un espacio muy particular de encuentro. Nace como un espacio con el objetivo específico de proveer a los estudiantes, pero fue rápidamente recibido por los estudiantes quienes lo tomaron, lo resignificaron y lo convirtieron en ese espacio de encuentro que se reivindicó años después. Se transformó en un ágora donde pasaba de todo, no sólo era comer, sino que se daba un debate político, una asamblea, un acto adentro y afuera, las volanteadas, intercambio de revistas de todo tipo y de información cultural, hasta de los diarios locales de los pueblos, todo eso era parte del comedor. Entonces creo que era un lugar atravesado por tantos planos de la vida del estudiantado que era un recorte fiel de lo que era la vida universitaria en ese momento.” Un espacio aglutinador que ofrecía un marco relacional entre estudiantes de diferentes niveles y carreras.

Entonces si bien el libro de Alessandro surge del recuerdo de aquellos años en el que el comedor ya se había convertido en la mayor dependencia de la UNLP y sin dudas el que cambió la historia de la universidad, no duda en tender lazos hacia el pasado para entender como fue el proceso histórico por el que surge el espacio en 1936. Cuenta Jorge que “tuve la suerte de haber vivido en persona algunas cosas que cuento en el libro. Es increíble como cada vez que nos reencontramos con algunas de las personas junto a las cuales transité ese espacio, podemos estar horas hablando de las cosas que vivimos, los encontronazos con la policía y recordamos muy particularmente el lugar que tenían los no docentes en ese espacio. Era el único lugar en toda la Universidad Nacional de La Plata que no estaba mediado por docentes, eso generaba una relación muy paternal entre nosotros y los trabajadores. Es en ese sentido que el libro surge de una pulsión de mis propios recuerdos como estudiante y militante. Pero cuando me empapé en el tema observé que había una notoria falta de relato histórico de esta etapa en la que se da una fuerte presencia de del movimiento estudiantil. Eso me llevó a una decisión más voluntaria de avanzar en la indagación con respecto al movimiento estudiantil. En el libro el comedor funciona como un gran mirador donde observar casi dos décadas y medias del movimiento buscando en particular describir cuáles eran los temas de debate, los debates de las agrupaciones políticas de distintas tradiciones más que el propio anecdotario.” Así Alessandro avanza sobre una aproximación de los pensamientos y la acción del movimiento estudiantil y su relación con la política nacional durante tres décadas la del `50, `60 y `70 y la incidencia del reformismo universitario como conducción.

Recortes. A través de las coberturas periodísticas de la época, el archivo de imágenes recuperado y las actas de la UNLP, más los testimonios de varios protagonistas Jorge Alessandro fue construyendo este libro aún a pesar de la pérdida documental de varias piezas claves. “De lo que vino después hay muchísimos análisis y textos académicos por eso el libro llega hasta el `75 cuando fue cerrado el comedor. De todas maneras lo que después se recrudeció tiene los orígenes en estos años por eso creo que también este libro es una forma de recuerdo y homenaje a tantos que han pasado por los lugares comunes que describe el trabajo, por su compromiso, su forma de pensar, sus ideas, actividades y militancia por los que fueron víctimas de la última dictadura militar.”

Es en el título del libro que finalmente Alessandro refiere a lo que vino después del cierre citando una frase del Decano “normalizador” de la Dictadura Dr. Guillermo Gallo que describe de forma terrible los alcances que había alcanzado el comedor, explica el autor “el título es bastante particular porque surge de una conversación entre dirigentes de Franja Morada de la FULP y el interventor de la Universidad Gallo en 1978. Ellos habían ido a pedirle que reabra el comedor y la máxima autoridad de la universidad les responde “Recién terminamos de poner orden en esta universidad y ustedes me piden que reabra el Comedor. Eso era la colina táctica del enemigo.” Una expresión tremenda porque el enemigo venía a ser el estudiantado y el que lo decía era la máxima autoridad de la UNLP. Por otro lado, una forma tan castrense que remite a dos términos vinculados con la guerra, la colina y lo táctico Me pareció que tenía una profunda significación de cómo se concebía ese lugar que habían construido los estudiantes.”

Lejos de comparar la actual realidad del comedor universitario con aquel histórico, el autor sí propone que el libro puede ser un aporte para conocer la experiencia y el proceso histórico del que deviene, incluso para establecer continuidades y proyecciones en tiempo presente. Según Alessandro “por supuesto espero que lo lean mis contemporáneos pero fundamentalmente los jóvenes. Hoy no existe una experiencia como la que vivimos en ese comedor donde en un sólo lugar se juntaban a la mañana y a la noche entre 7.000 y 8.000 estudiantes. Eso no se ha vuelto a repetir porque las alternativas del comedor están tan atomizadas en varias bocas de expendio que no se constituye como un espacio de encuentro. De todas maneras creo que pueden encontrar en esta lectura una conexión con el presente, porque muchas de las consignas y banderas de la tradición nacional y popular hoy están más vigentes que nunca, por ejemplo, el rol del Estado a la hora de impulsar transformaciones. Esta tradición tuvo una gran presencia en La Plata de larga data y discutió en el `73 un modelo de Universidad” Un debate posible y necesario que excedía el comedor pero se encerraba en su espíritu y en la consigna tantas veces ponderada.
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