La consolidación del proyecto

Columnistas /
21.04.2012 | 15:34 Comentar    |    Facebook Twitter
Nicolás Carvalho Nicolás Carvalho
Con la expropiación del 51% del capital accionario de YPF, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dio un paso más en la consolidación del Proyecto Nacional. La decisión, de amplias connotaciones culturales, políticas y económicas, adquiere importancia a medida que se la analiza de acuerdo al impacto en cada una de esas vertientes.

En primer lugar, responde a la reconstrucción del ser nacional y al fortalecimiento de la identidad cultural por ampliación de la soberanía y, en ese sentido, reconstrucción de los límites de un Estado Nacional en permanente asedio por las fuerzas trasnacionales que, luego de colonizarlo y desmantelarlo en el periodo histórico que comprende la última dictadura cívico militar y el menemismo, se ha atrincherado en los dispositivos mediáticos y en los grupos económicos concentrados que todavía subsisten en la matriz productiva nacional. Desde esta perspectiva, Estado e Identidad Nacional son dos caras de la moneda que el actual proyecto de gobierno tiende a restituir y ahora puede imprimir en ella, con dignidad, lo que representa un hito del campo popular y de la soberanía nacional (en sus facetas simbólicas y de despliegue territorial).

En segundo término, la nacionalización de YPF se inscribe en una necesidad táctica de la estrategia geopolítica del actual proyecto de gobierno. En efecto, el proceso de globalización y reacomodamiento de los factores internacionales de poder, con sus crisis y sus amenazas, exige a los estados soberanos el despliegue de estrategias de inclusión, en esa dinámica, racionales y acordes a los intereses nacionales. Con la constitución de América del Sur como espacio de acción política, Argentina no solo responde al llamado de la historia y la tradición del campo nacional y popular, sino que avanza en la conformación de un bloque económico, social y cultural que se asienta en la ecuación alimentos/energía como factor de poder en el concierto internacional. En este marco, el control estratégico de los recursos naturales constituye un engranaje clave para la conformación de un actor de peso en el complejo entramado de relaciones de poder contemporáneas, en conjunto con las republicas hermanas.

Finalmente, la faceta que atañe a la ampliación de la capacidad de intervención del Estado Nacional en la dinámica económica:

• Por el impacto que ejercen las variaciones del precio del combustible en la actividad económica (producción agropecuaria, producción industrial y servicios), impacto usualmente trasladado al consumidor final.
• Por la necesidad de limitar la fuga de capitales en un contexto de crisis financiera. Con el reparto irresponsable de dividendos, los directivos de Repsol no solo comprometieron los balances de la empresa, sino la balanza comercial argentina.
• Por la obligación de garantizar que la renta petrolera no se inscriba en la especulación financiera (en parte es renta financiera, por cierto), sino que contribuya al desarrollo tecnológico y territorial de la compañía, lo que redundara en aumento de las reservas de gas y crudo y por tanto de la soberanía energética argentina.

La modalidad de implementación ha sido de una gran oportunidad táctica, comprometiendo a todos los engranajes de poder institucional y poder político del Estado, incluyendo la participación de las provincias y el parlamento. El equipo encargado de instrumentar la intervención combina a representantes cabales de la gestión que se inicio en 2003 con cuadros destacados que seguramente serán los responsables de representar al proyecto en lo sucesivo.
Y el llamado permanente a quienes creen que es posible construir una Patria grande, libre, justa y soberana. Es el orgullo de pertenecer a un proyecto que enraíza con fuerza y se abre paso hacia el futuro con la promesa que lo mejor está todavía por venir. Y el desafío de ser protagonistas de esa gesta.




(*) Secretario General de Juventud Platense para la Victoria