miércoles, 19.06.2013
Por Gonzalo Sarasqueta

Sobre petróleo, elefantes y tijeras

Desde Barcelona, especial para Diagonales
29.04.2012 | 21.06 Comentar   |   FacebookTwitter

Gonzalo Sarasqueta
-Pues,Gonzalo, me he enterado que marchas a tu país.
-No, José. En verdad, me voy para Madr…
-Sí, claro….Te vas a picar petróleo, ¿no? Ustedes, los argentinos, siempre tan “vivillos”.

Ni los disparos del rey, en su furtiva cacería de elefantes por Botsuana, han mitigado el enojo del portero de mi edificio. Ni hablar del bufetero de la universidad que, obstinado y decepcionado, me pregunta todas las mañanas, ¿por qué le hacemos esto a la “madre patria”? El síndrome YPF-Repsol ha calado hondo en el tejido social español. En los bares, en los taxis, en todos sitios gotea petróleo. Y el partido gobernante, Partido Popular (PP), tiene mucha responsabilidad en dicha metástasis.

Lejos de apaciguar los ánimos, el PP ha echado más crudo al fuego. El partido en el poder ha encontrado en el conflicto Argentina-Repsol la cortina perfecta para “silenciar” la tijera- made in Bruselas- y continuar, al ritmo de la austeridad alemana, la poda del estado de bienestar. Y así, de una vez por todas, despertar la confianza de los mercados y cumplir el déficit pautado en 3% con la Unión Europea para el 2013.

A pesar del esfuerzo por cumplir meticulosamente las directrices del BCE (Bance Central Europeo), los intentos hispanos han sido en vano. La prima de riesgo sigue disparada, los mercados huyen al escuchar flamenco, y, la oveja negra de Europa, Grecia, intervenida y con un paro (desempleo) colosal, pasó de ser un espejismo remoto, al otro lado del Mediterráneo, a un espejo en las costas de Andalucía, donde la desocupación oscila el 31%.

Thomas Macaulay, poeta e historiador inglés, pregonaba: “Cuando la lucha entre facciones es intensa, el político se interesa, no por todo el pueblo, sino por el sector a que él pertenece. Los demás son, a su juicio, extranjeros, enemigos, incluso piratas”. Cabe adaptar la frase a la España de Mariano Rajoy: los casi 6 millones de parados son espectros en la lista de espera del gobierno; mientras que los sectores financieros, las grandes empresas- Repsol y sus accionistas-, y los grandes “estafadores”- la nueva ley de amnistía fiscal les otorga hasta septiembre para blanquear sus grandes fortunas- son los grandes mimados de la casa.

Los 10.000 millones de euros recortados en los presupuestos de salud y educación; una reforma laboral que facilita y abarata el despido, y menoscaba los derechos básicos de los trabajadores; la quita de la tarjeta sanitaria a todos los inmigrantes que no aporten con impuestos al erario, decoran el obituario de ese estado Keynesiano, tan característico de la Europa del siglo XX.

Sin embargo, al gobierno español no le interesa este velorio. El duelo, materializado en políticos verborrágicos y medidas tan improvisadas como desesperadas-prohibición de importación de biodiesel, cancelación de las ventajas arancelarias-, está dirigido al sur. A ese país que pregona la inseguridad jurídica y realiza políticas de corte populista y nacionalista. Las miles de personas que inundarán las calles, en su propio territorio, el 1 de mayo contra los recortes, son solo cifras; personas confundidas que no interpretan el “sacrificio” que está realizando el gobierno en pos del bien común.

Y el tango no termina acá. El viernes pasado, el ministro de Economía, Luis de Guindos, adelantó que en el 2013 se aumentará el IVA. Lo cual cobró relevancia no solo por el impacto negativo que generaría en los sectores de rentas más bajo, jubilados o parados, sino porque fue el mismo Rajoy quien hace dos años, durante la gestión de Zapatero, denostó y rechazó una propuesta del mismo calibre.

Las aguas bajan turbias en España. La ciudadanía prueba. Algunos beben; otros escupen. Entretanto, el rey pide perdón. Pero los elefantes ya están muertos. Entretanto, las sanciones contra la Argentina continúan. Pero los tijeretazos ya dejaron cuasi calvo al estado de bienestar.
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