Escena del capítulo "Mi Buenos Aires querido" de Ánima Buenos Aires
Ánima Buenos Aires se pudo ver hace unas semanas en la sección “Funciones especiales” de la reciente edición del Bafici (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) y desde este jueves estará en las salas comerciales.
Humor, tango y emoción se cruzan en una película que busca revelar el alma oculta de Buenos Aires, a través de la mirada de algunos de los más destacados artistas de la animación y la gráfica argentinas. Historias que revelan el universo cotidiano y el misterio que se esconde en cada barrio y cada rincón de nuestra ciudad. Como decía la síntesis del catálogo del Bafici: “A la manera de las
Historias de Nueva York de Scorsese, Coppola y Allen, los cuatro relatos de
Ánima Buenos Aires reflejan los diferentes perfiles y rincones de la ciudad desde estéticas tan originales como son las de Caloi, Nine, Pablo Rodríguez Jáuregui y los hermanos Florencia y Pablo Faivre”.
Con dirección de María Verónica Ramírez (quien fue la también la productora junto con Caloi), la película combina animación, collage, montaje de fotos, stencils animados y hasta algo de acción en vivo con un refinado manejo del humor, el absurdo y la poesía, y cuenta con un dúo de bailarines: Juan Pablo Zaramella y Mario Rulloni, que a través de sus coreografías encadenan cada uno de los episodios, titulados "Mi Buenos Aires herido", "Meado por los perros", "Claustrópolis" y "Bu-Bu". Su concreción demandó varios años de trabajo y eso se percibe en cada una de las historias que se cuentan, en las que no faltan los típicos personajes de nuestra ciudad, a la vez que tampoco están ausentes el humor y el tango –para ponerle música al filme se convocó a Rodolfo Mederos, Gustavo Mozzi y Fernando Kabusacki–.
Los cuatro episodios. "Mi Buenos Aires herido", el episodio a cargo de Caloi, está inspirado en el tema homónimo y, como es de preveer, recuerda a Carlos Gardel. La historia comienza con la fundación de la ciudad, por Juan de Garay, en 1536, y sus primeras imágenes son un grabado de época. A la vez, se va reflejando la idiosincracia del porteño a través de una sucesión de gags que parten de aquel momento hasta la actualidad. Los protagonistas de ese episodio son los personajes que frecuentan un viejo bar, que se resiste al paso del tiempo y comparten el amor por una misma mujer, a la que apodaron "la mujer soñada", acción que hace referencia al verso de Jorge Luis Borges "No nos une el amor sino el espanto, será por eso que la quiero tanto", tomado de la Fundación mítica de Buenos Aires.
Un carnicero de nombre Alberto, es el protagonista de "Meado por los perros", el segundo de los episodios. El hombre lleva una vida tranquila, hasta que en el barrio se inaugura una cadena de supermercados, lo que provoca que sus clientes le den la espalda y corran a comprar al nuevo local. A partir de ese momento Alberto debe poner en marcha una nueva estrategia para hacer que los vecinos vuelvan a su negocio.
"Claustrópolis" refleja una historia de amor protagonizada por chicos, que se expresan a través de sus dibujos. Uno vive encerrado en un departamento y registra todo lo que ve con un lápiz en su cuaderno. La niña es lo contrario, disfruta de su libertad y pinta las paredes de la ciudad con aerosoles de colores.
"Bu-Bu", el último episodio, es una suerte de policial negro, en el que un delincuente apodado "el Bebé", es herido luego de un enfrentamiento con la policía y, mientras agoniza, por su cabeza van desfilando algunas historias que muestran los cambios que se fueron produciendo en los barrios porteños. En este episodio se mezcla la actuación -a cargo de Horario Fontova- y la animación.