Valentín y los volcanes (Demo 109)-
Por Ramiro García Morete
¿Por qué Valentín y los Volcanes? A veces, los periodistas o quienes trabajamos en este curioso oficio de hablar sobre los demás, no somos lo suficientemente sensibles o idóneos como para comunicarnos con aquellos que hablan de los demás, sí, pero a través suyo. Y preguntamos o nos referimos a los artistas como si fueran deportistas, a los caminos como si fueran carreras, a los discos como si fueran una marca. Pero las marcas de discos como
Todos los sábados del mundo son huellas de mordidas como panes, de días buenos que ya no se esperan, de ausencia y éxtasis, de electricidad y tormenta que enciende los huesos de los hombres huecos y corona la muerte maravillosa de alguien más; un disco que resplandece como un espíritu en la habitación y que contagia en las ferias de la fascinación.
Podría decirse que
Todos los sábados... es uno de los mejores discos del rock argentino del año, que al notable dominio de la sencillez y pulso melódico, le suman aplomo y sustancialidad sin perder el aura entrañable de discos anteriores; que a las adhesivas bases le suman arreglos y capas sutiles que potencian sin entorpecer, que multiplica las texturas sin perder el foco. Pero por sobre todo, se trata de una de esas obras que emocionan de principio a fin, tan poderosa y vulnerable como sus responsables.
Ellos son Jo Goyeneche (voces y guitarras), Nicolás Kosinski(voces y guitarras), Fico Baigorri (baterías), Francisco "Pancho" de La Canal y Pablo Perazzo (bajo y teclados respectivamente, quienes se sumaron a la banda este años y que según el grupo los revitalizó). Ellos son Valentín y los Volcanes. Según cuentan, este LP de 13 canciones en Patada Voladora Estudio (Capital Federal), masterizado por Juan Stewart (El Árbol) y editado por Triple R representa “un gran logro, somos una banda sumamente rústica y disfuncional, poder sostener la grabación de un disco durante un año y encima sentir que aprendimos a tocar un poco mejor grabándolo, ya es una gran victoria.” Ese espíritu se respira en canciones que se erigen como épicas suburbanas que le otorgan al disco un aura heroica. Así parecen entender la música: “El corazón sobre todo. No nos interesan los músicos deportistas, esos que parece que entrenan en vez de ensayar, que hacen escalas rapidísimas y cosas así. Nos gustan las canciones que uno puede gritar, y le dan ganas de sacar la cabeza afuera de la ventanilla del auto. Por eso disfrutamos de tocar en vivo, aunque somos medio fóbicos, porque se vuelve un momento catártico y emocionante para nosotros… por eso también sonamos mucho mas punks en vivo. Es la única forma en que pensamos la música, y la única forma en que la vida merece ser vivida.”
Si bien el resultado final de
Todos los sábados… expone equilibrio entre emoción y melancolía, pero con cierta distancia, sin golpe bajo, VYV confiesan que “hicimos con la misma inseguridad e inmadurez afectiva con la que hacemos todo, es un disco muy pasional. No podemos decir que sobrevolamos las grabaciones estando seguros de lo que cada letra cantaba y de cada canción transmitía, fue más bien un proceso de terapia de grupo en el que incluimos a Julián y fuimos pasando por mil estados de ánimo hasta que quedo redondeado.” Pero reconocen “un perfeccionamiento de nuestro pequeño producto artesanal: el imaginario de
Play al viejo Walkman Blanco, las guitarras que empezamos a pensar y tocar en ese disco continúan de alguna manera en este, pero con trabajo agregado, con mas oficio tal vez. Algunas cosas logramos cristalizarlas mejor y creemos que salió un disco tristemente alegre pero con un trasfondo optimista, como una madrugada de resaca un poco bucólica, nostalgiosa y feliz.”
Ese “trabajo agregado” se traduce en mayores texturas, capas, sonidos tenues ¿cómo se laburó eso? ¿Requirió mayor experimentación? “Eso tiene que ver con una intención nuestra de colorear mejor las canciones, que en otra instancia eran hasta un poco garageras. Queríamos hacer un disco con mil fantasías, que vayas descubriendo cosas todo el tiempo, como cuando escuchas un disco de Beck… sólo que a Beck todo le sale bien.”
De algún modo ese trabajo brindó cierta libertad a las guitarras, más certeras y sutiles. “Sí, fuimos llegando a la idea de que lo mejor era grabar mucho y después trabajar editando en negativo, recortando y mandando a la papelera de reciclaje todo aquello que no fuera indispensable. Siempre trabajamos las guitarras como sostén de todo, porque las canciones en principio son compuestas para que puedan sonar en un fogón. Y acá pasó lo mismo, pero la novedad fue haber remplazado algunos tándems guitarra rítmica-guitarra con motivos y riffs, por mezclas novedosas para nosotros, con pianos, sintetizadores, órganos muy viejos, voces, etc… Eso le da un vuelo más libre a las guitarras que esta buenísimo.”
El repertorio de
Todos los sábados… fue en su mayoría, concluido en el estudio “incluso dos de ellas fueron compuestas directamente ahí: ‘Mapas Quebrados’ y ‘La Novia Robada’. Teníamos mil bocetos dando vueltas, estribillos armados, canciones en versiones caseras, etc. Todo estaba dando vueltas en los ensayos previos a entrar a grabar, juntamos todo ese material de orquesta destartalada y tocamos el timbre. Hay dos o tres canciones que ya existían, pero como bocetos impresentables guardados en una carpetita amarilla en "mi PC", las letras también, en su mayoría fueron terminadas o retocadas en el estudio.”
Con una serie importante de presentaciones, VYV también planea una trilogía de videos acorde a un visible interés por las artes visuales, el diseño y demás disciplinas que saben nutrir la actividad musical. Tal conocimiento de ciertas corrientes fomenta que algunos etiqueten a la banda como “indie”. En alguna infructuosa discusión a través redes sociales (como suelen ser todas) alguien arguyó que VYV escapaba a la “retórica indie”. No sabemos que significa, pero sabemos que VYV tampoco presta demasiada intención a esos asuntos: “A nosotros no nos interesa porque siempre nos pusieron adentro de eso que alguien un día llamo indie, así que el rotulo no nos sorprendió cuando llegó y no nos sorprende cuando se va. Nosotros seguimos haciendo canciones, fortuna seguirá girando, subiendo y bajando.”
Si cabe la palabra retórica, VYV responde a la propia, ese discurso emocional que se evidencia en el interesante trabajo vocal de “Todos los sábados…”. Duplicaciones, “octavaciones” y demás recursos que constituyen una voz que ya se percibe no como la de Jo Goyeneche sino como una “ una voz colectiva que ande por ahí, fantasmal, apareciendo y desapareciendo. Todos somos un poco fogoneros, y teníamos algo que cantar y así se fue armando… Siempre hay más de una voz, nos gusta esa escuela a donde fueron Lennon y Cobain, doblar voces es mágico, hasta un mal cantante parece lograrlo si graba más de una voz. Hicimos coros, cada uno de nosotros tuvo su momento de gloria para sentirse un cantante. Además hay algo de ese optimismo nostálgico en poner las experiencias particulares en una voz plural, hay muchas frases pluralizadas y cantadas entre todos, una pequeña comunión.”
Una comunión: eso es Valentín y los Volcanes. “Valentín con su nueva voz” rezaba el tema que responde la pregunta inicial. Eso significa Valentín y los Volcanes: una voz. Y esa nueva voz -créanlo- es la música perfecta para saludar a la tormenta.
VYV se presentará en el viernes 4 de mayo en La Cigale (CABA), sábado 12 de mayo en Montevideo (Uruguay), viernes 18 de mayo en Adrogué, viernes 25 de mayo en La Plata.