1962: el año en que todo cambió

02.05.2012 | 21.41 Comentar   |   FacebookTwitter

The Beatles
Cultura /  Hace medio siglo, el mundo fue testigo de una revolución que marcó un antes y un después en la cultura popular.
Por Anthony DeCurtis

El día de Año Nuevo todavía no era feriado en Inglaterra, de modo que el 1° de enero de 1962 encontró a los Beatles, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y el baterista Pete Best, haciendo una audición para Decca Records en el estudio de la discográfica en Londres. La audición había sido organizada por Mike Smith, encargado de artistas y repertorio de Decca, por medio de un contacto con Brian Epstein, quien era el dueño de una disquería y firmaría un contrato para ser manager del grupo a fines de enero.

Los Beatles no estaban en su mejor momento cuando llegaron a Decca para esa sesión. Los muchachos eran post-adolescentes, orillando los 20 años, y no habían hecho caso a los consejos de dormir bien la noche anterior para la reunión de las 9:30 de la mañana. Después de llegar a la capital se fueron a la fiesta de Año Nuevo en Trafalgar Square y volvieron al Royal Hotel a las 4:30 de la madrugada.

A la mañana siguiente, grabaron 15 temas: una docena de covers y 3 canciones originales. La lista estaba armada para mostrar el amplio espectro estilístico de la banda y tenía temas que iban desde "Memphis, Tennessee", de Chuck Berry y "Crying, Waiting, Hoping", de Buddy Holly; hasta standards como "September in the Rain". Por esos años, los restaurantes con números en vivo eran la aspiración lógica de las bandas de rock & roll a las que les llegaban sus 15 minutos de fama, de modo que las canciones habían sido elegidas con un sentido táctico.

Aunque en las grabaciones de Decca los Beatles suenan un poco inseguros, Epstein y la banda creían que ya tenían el contrato en sus bolsillos, y se fueron a celebrar con "ron, scotch y  Coca-Cola" al volver a Liverpool.

A comienzos de febrero, Decca comunicó a Epstein que no estaba interesada. Cuando los Beatles se fueron del estudio, Smith tenía pactada otra audición con una joven banda inglesa, Brian Poole and the Tremeloes, y el jefe de Smith en Decca, Dick Rowe, le dijo que ninguna de las dos bandas tenía un sonido original y que podían ofrecer un contrato sólo a una de ellas. Smith eligió a los Tremeloes. "Me incliné por la banda que mejor estuvo en el estudio", dijo Smith. "Les dije ‘No’ a los Beatles". Epstein regresó a Londres para insistir a Rowe con los Beatles, pero el empresario discográfico le explicó que "los grupos con guitarristas están pasando de moda" y Epstein le contestó que "estaba convencido de que estos muchachos van a ser más grandes que Elvis Presley". La decisión le aseguró un lugar a Rowe en la historia de la música como el hombre que cerró la puerta a los Beatles, aunque hubo discográficas que ni siquiera los dejaron audicionar.

"Al escuchar la grabación, entiendo por qué no nos fue bien en la audición de Decca", dijo McCartney años después. "No éramos tan buenos, aunque había cosas bastante originales". Sin dudas McCartney no se daba cuenta en ese momento, pero en 1962 la música popular atravesaba una transición tan complicada que hasta el oído más fino hubiera tenido problemas para determinar hacia dónde iba el nuevo sonido. Hoy nos suena ridícula la frase de Rowe diciendo que las bandas con guitarristas estaban pasando de moda, pero la afirmación de Epstein asegurando que los Beatles iban a ser más grandes que Elvis resultaba descabellada.

Epstein intuía que la gente estaba lista para algo nuevo, y los Beatles también lo entendieron así. En su círculo, se manejaban como estrellas, no porque tuvieran aires de divos, sino porque albergaban la convicción de que en algún momento iban a causar un impacto. Esa actitud nunca cambió; simplemente su círculo se expandió. Todos los que rodeaban a la banda sentían lo mismo. "Yo trabajaba en un café llamado 2J’s", cuenta Graham Nash. "Una noche en 1962 los Beatles iban a tocar y vinieron a instalar todo a eso de las 5 de la tarde, vestidos de cuero negro como si fueran copias de James Dean. Todas las chicas morían por ellos, y si las chicas se derriten por alguien sin haberlo escuchado tocar, ahí hay algo. Era por la actitud de ellos. Sabían a dónde iban a llegar, era sólo cuestión de tiempo".

El momento llegó cuando terminó la explosión del rock & roll de la década de 1950. Elvis había salido del Ejército y se había embarcado en una serie de películas intrascendentes. Buddy Holly y Eddie Cochran habían muerto y Little Richard seguía sintiendo el llamado de la iglesia y no había conseguido ningún hit en Estados Unidos desde 1958. Jerry Lee Lewis estaba en pleno escándalo por su casamiento con una menor y Chuck Berry había sido sentenciado a prisión por un delito que involucraba a una chica de 14 años.

En Inglaterra, el furor por el skiffle, una especie de fusión de jazz y música country, personificada en Lonnie Donegan, estaba empezando a decaer. Aparecieron músicos menos conocidos, como Alexis Korner, Graham Bond, Manfred Mann, John Mayall y Cyril Davies, obsesionados con el rhythm & blues de Estados Unidos, que empezaron a llevar la música hacia una dirección más contundente y sexy, y que tuvieron mucha influencia en bandas como The Rolling Stones, The Yardbirds, The Pretty Things y The Animals. Esas bandas veían a los Beatles como unos pibes que volvían locas a las chicas, dentro de un círculo de puristas y músicos más jugados, y la energía erótica los puso en la vereda de enfrente de sus principales rivales, los Rolling Stones. Aunque los Stones todavía no tenían su clásica formación "original", ellos también grabaron sus primeras canciones en 1962, y comenzaron a tener sus primeros seguidores en Londres, gracias a un contrato que firmarían con Dick Rowe de Decca in 1963, a instancias de George Harrison.

En Estados Unidos, Bob Dylan lanzó su álbum debut en marzo 1962. Vendió tan poco que le valió un sobrenombre burlón a John Hammond, el encargado de artistas y repertorio de Columbia Records que le había ofrecido el contrato. Sin embargo, The New York Times proclamó que el cantautor "tenía el sello de la originalidad y la inspiración" y que "no importa tanto saber de dónde viene sino a dónde va, y parece que es para arriba". Dylan ya empezaba a tocar canciones como "Blowin’ in the Wind" y "A Hard Rain’s Gonna Fall", que lo iban a establecer como una figura muy significativa. Por el año 1962 se perfilaba como una estrella que surgía en el firmamento de la música folk. Poco después él y otros artistas encontrarían públicos más receptivos a la música popular.

El revival de la música folk, en parte, fue el resultado de una movida de activismo. Un joven presidente de Estados Unidos había asumido ese cargo en 1961, y su llamado a la movilización cívica encontró una respuesta masiva. El movimiento de derechos civiles sacó a los estudiantes a la calle, al tiempo que la figura inspiradora de Martin Luther King Jr. emergía. El movimiento anti-armamentista contra la proliferación nuclear iba ganando fuerza y el idealismo estaba en apogeo. Un grupo de militantes, Estudiantes por una Sociedad Democrática, se reunió en Michigan y redactó una declaración que decía: "si parece que queremos alcanzar lo inalcanzable... sepan que lo hacemos para evitar lo inimaginable".

La juventud, la facilidad de palabra y el sex appeal de John F. Kennedy encontrarían eco cuando los Beatles llegaron a EE. UU., en 1964, a menos de tres meses de su asesinato. Los Beatles estaban por encabezar la "Invasión Británica", en la que todo lo inglés resultaba cool, mientras que los Beach Boys eran los líderes del último grito de la moda.

Mientras, en Inglaterra a comienzos de 1962, los Beatles seguían sin contrato. A principios de enero, Mersey Beat, una revista que había surgido para cubrir la floreciente escena musical de Liverpool, hizo una encuesta en la que los Beatles salieron como la mejor banda de la ciudad. El 5 de enero Polydor lanzó el single "My Bonnie"/ "The Saints" de Tony Sheridan y los Beatles, que la banda había grabado en Hamburgo en 1961. Los Beatles sólo hacían los coros de Sheridan, y el single no figuró en los charts, pero a los fines que Epstein tenía en mente, ahora los Beatles eran artistas de Polydor Recording.

Un par de meses después, Epstein logró convencer a los muchachos de que empezaran a usar trajecitos bien combinados para tocar en lugares un poco más prestigiosos en los que les pagaran mejor. Para ese entonces, ya los había convencido de que dejaran de decir malas palabras y de fumar en el escenario. Años más tarde, Lennon se quejaría por haber aceptado el cambio de imagen a "chicos buenos", pero en ese momento hizo caso a su manager. En febrero, Epstein le hizo escuchar las grabaciones hechas en Decca a George Martin, productor y gerente de repertorio para el sello EMI de la discográfica Parlophone, quien pidió quedar en contacto con la banda.

La estrategia de Epstein fue dando frutos. En abril, cuando se fueron a tocar por 7 semanas en Hamburgo, pudieron ir en avión en lugar de en tren. Epstein volvió a reunirse con Martin y concertaron una sesión en los estudios de EMI en Londres para el 6 de junio. Se preparó un contrato por si a Martin le gustaba lo que escuchaba. Los Beatles grabaron 3 canciones ("Love Me Do", "P.S. I Love You" y "Ask Me Why"), junto con "Bésame mucho". Martin quedó satisfecho y los Beatles oficialmente pasaron a ser artistas de Parlophone.

Después de la sesión de EMI, Martin dijo a Epstein que no quería que Pete Best tocara la batería en la próxima grabación. Lennon, McCartney y Harrison ya venían pensando en un cambio. Best apenas si tocaba a un nivel aceptable; era tímido y no se adaptaba al corte de pelo. Tenía que dar un paso al costado, y el resto de los Beatles dejó a Epstein la nada grata tarea de despedirlo. "Fuimos cobardes", admitió Lennon.

Los Beatles contactaron a Ringo Starr, el baterista de su banda rival en Liverpool llamada Rory Storm and the Hurricanes. "Ringo era una estrella por derecho propio", dijo Lennon.

"Love Me Do", lanzada el 5 de octubre junto con "P.S. I Love You" en el lado B, no fue un hit que paralizara las rotativas, pero logró ubicarse dentro del top-20 en Inglaterra y ayudó a seguir afirmando a la banda en su ascenso. Los Beatles volvieron a EMI el 26 de noviembre y grabaron el que sería su primer single N° 1, "Please Please Me". El resto es historia.
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