martes, 18.06.2013
Por Martín Soler

Una declaración que deja más dudas que certezas

03.05.2012 | 20.02 Comentar   |   FacebookTwitter

Martín Soler
El análisis de la declaración de “La Hiena” Javier Edgardo Quiroga, el nuevo detenido por el cuádruple femicidio de La Plata, no trae buenos augurios para el futuro de la investigación, la reconstrucción del hecho y el hallazgo de la verdad histórica, para que las familias y las víctimas puedan decir que se hizo justicia.

Quienes conocen los pasillos de los Tribunales de La Plata, todos, coincidieron que el vuelco en la investigación que encabeza el fiscal Álvaro Garganta, tiene olor a podrido.

Cualquier desprevenido que lea la declaración puede concluir que se trata de un caso resuelto. Pero la pregunta que no tiene respuestas es ¿Por qué Osvaldo Martínez mató a cuatro personas por celos y dejó a un testigo? Los manuales de criminología indican que en un raid de sangre, el asesino va por todo para no dejar pruebas, y menos testigos presenciales.

Si efectivamente Martínez empuñaba una cuchilla y un arma de fuego, después de matar a cuatro mujeres, nada le costaba cargarse una quinta víctima, escapar del lugar y asegurarse que nadie hable. Las víctimas de homicidios no hablan.

No hay que dejar de lado el marco en el que se da el “esclarecimiento” del caso. Por un lado, la causa por la muerte de Candela Sol Rodríguez, la menor secuestrada y asesinada en Morón, se cayó a pedazos y los sospechosos recuperaron la libertad, aunque siguen involucrados. También hubo un cuádruple crimen en Hudson, cuyo presunto autor material está prófugo. El sospechoso tenía antecedentes penales, estaba cumpliendo condenas, tenía antecedentes de prófugo y un juez de La Plata le otorgó salidas transitorias. Otro mamarracho judicial. Horas antes de la detención de Quiroga, la defensa de Martínez había presentado el pedido de sobreseimiento, donde resaltaba un error procesal del fiscal: se olvidó de pedir prórroga para el tiempo de investigación.

La información oficial da cuenta de que el ADN de Quiroga coincide con el hallado en la escena del crimen. Lo que los investigadores omiten aclarar es sobre qué muestras de comparación dio positivo. Hace tres semanas, los investigadores volvieron a la escena del crimen y levantaron nuevos rastros.

Otro detalle: el 26 de abril, Quiroga se sometió a extracción de sangre. En ese momento nada dijo sabiendo que con el resultado del examen iba a ser carne judicial. ¿Por qué se quebró ante los investigadores policiales? ¿Por qué no hizo caso al consejo de su defensor oficial Ricardo Fuente de negarse a declarar? ¿Por qué no hizo nada para frenar la masacre que dijo haber presenciado pero no haber participado en el reguero de sangre y cuchillazos?

Uno de los aspectos que falta determinar es qué rol cumplió Quiroga en el hecho. Él dice que fue un simple observador, una víctima más de Martínez. La defensa del novio de Bárbara sostiene que el nuevo sospechoso es el autor de la masacre de mujeres, que no tiene relación con el primer sospechoso de la historia.

Cuatro mujeres muertas, dos sospechosos detenidos. Uno dice que vio cómo el otro mató a las víctimas, pero no hizo nada para detenerlo, que se quedó quieto, un observador privilegiado y que se fue del lugar en la misma bicicleta en la que había llegado.

En la escena del crimen hay huellas, pisadas de un solo calzado. Quiroga dice que se cuidó de no pisar las manchas de sangre. Que Martínez llegó con zapatillas bajo su brazo. Que lo hirió y lo obligó a tocar todos los elementos donde su ADN fue hallado. Que el karateca usó guantes de motoquero. Todo muy prolijamente acomodado para que sea cierto.

Twitter
52