Por Melisa Miranda Castro – Fotos: Alejandro Kaminetzky
Un policía con pelo largo no se va a encontrar en ninguna parte de la fuerza, salvo en estas divisiones, no porque la disciplina sea más laxa en ellas, pero los agentes que la integran se rigen con otras normas. En ellos, no importa si usan el pelo largo, tienen como entrenamiento principal el juego y cada logro, mérito o trabajo bien hecho, recibe una felicitación distinta a la del resto; no con medallas o ascensos sino con palmadas y premios. Deben ser los policías que más caricias y besos reciben de sus jefes y cuando los años de servicio se cumplen, muchos se mudan con sus compañeros de operativo para pasar sus últimos días bajo su cuidado y cariño.
Ellos son los perros de la Policía Federal. Hay distintas divisiones de las que forman parte y de acuerdo a su trabajo se los selecciona con un carácter diferente. Pero lo que todos tienen en común es que entablan una relación de afecto y cercanía con el guía que los maneja, incluso, los más recios que son los de Seguridad. No se los considera mascotas, sino oficiales. Con el guía hay una relación de afecto recíproca, no importa cuántos canes haya en cada división, ellos los conocen a todos por sus nombres y saben sus preferencias, mañas y lo que necesitan. Cuidan incluso a aquellos que ya salieron de servicio, que no encontraron un hogar de familia y que entonces siguen en la división. Aunque todos trabajan parejo y no hay súper estrellas ni ningún "Comisario Rex", algunos suelen destacarse. Uno de los héroes fue Chonino quien tiene una calle con su nombre y es el responsable de que el 2 de junio sea el Día Nacional del Perro por un operativo que protagonizó hace casi treinta años.
GUARDIANES Y ARTISTAS. En la División Perros de la Federal hay 60 perros y se los entrena para tres tipos de trabajo. Están los perros de seguridad que son los que patrullan calles y están en las canchas. "Son para prevención. En las canchas, el perro si parece agresivo es porque el ambiente en el que está es agresivo, pero no ataca si no recibe una orden del guía", explica el comisario Rubén Gattei, a cargo de la división.
"El perro salvaje, por naturaleza, intenta morderte en la garganta, nosotros lo hacemos morder en el brazo, porque no queremos que lastime sino que reprenda con el menor daño posible", explica Gattei. Entre los problemas que resuelven, por ejemplo, se cuenta cuando hace unas semanas acudieron a una mujer que se había descompuesto; los médicos no podían pasar porque ella estaba inconciente y sus perros no dejaban entrar a nadie. Así que fueron como apoyo, manejaron a los animales y los médicos pudieron hacer su trabajo. Trabajan en todo el territorio nacional por pedido de jueces federales y locales.
La otra clase de perros agentes son los de rastreo que tuvieron protagonismo en la última tragedia de Once. Cuando no se podía encontrar a Lucas, la división pidió ropa del chico sin lavar y Rosinha (una bloodhound) y Diana (una pointer) fueron las encargadas de encontrar el cuerpo del joven en el vagón. Los perros de rastreo también trabajan en casos de secuestro y búsqueda de personas.
El tercer tipo de perros es el de la Escuadra Fiel, algo así como las estrellas de la policía, son los que participan de exhibiciones y son la representación institucional. Aunque casi todos los perros de la Policía provienen de donaciones, en su mayoría son ovejeros alemán.
Los perros de la Federal duermen en los caniles que están uno al lado del otro; los de pelo corto tienen el privilegio de tener el canil cerrado para protegerlos del frío en el invierno, además, les están instalando calefacción.
ANTI NARCO. Entre los trabajos que hacen estos perros está el de
detectar narcóticos. El subcomisario veterinario Carlos Ernesto Ciocca, jefe de la sección Canes Detectores de Drogas de la Superintendencia de Drogas Peligrosas, es quien tiene a su cargo a los agentes más hiperactivos de la fuerza. "Cuanto más predador y juguetón es, mejor. El perro detector de drogas es el que se pone a jugar con un palito, con una lata, con un trapo; es el que descuelga las camisas cuando se están secando, es el que las amas de casa quieren matar porque es altamente destructivo y no deja una planta en pie. Cuanto más exacerbado es, mejor es para entrenar", asegura Ciocca. Antes de elegirlos se les hace una prueba con una toalla y si el perro la agarra significa que tiene un instinto predatorio. Priorizan las razas que tienen el olfato más desarrollado como el labrador, el ovejero alemán, el setter y el bretón español. Los mestizos también son aceptados ya que se encargan de los trabajos encubiertos.
Contra todo mito armado en torno a que a estos animales se los hace adictos para que después se desesperen por la droga, el entrenamiento es puramente lúdico (ver recuadro). Todos los perros de la sección buscan cocaína, heroína, marihuana, hachis y efedrina.
En todas las divisiones de perros pasa lo mismo, cuando los animales dejan de trabajar, o desde mucho antes, los guías los reclaman para llevárselos a la casa.
"Hay una relación muy íntima entre el perro y el guía. Pero cuando el perro tiene muchos años de trabajo es como que se sublima y lo puede agarrar cualquier persona que va a jugar. A los perros que tienen más de 6 años de servicio los llamamos perros escuela porque le enseñan al guía cómo tiene que trabajar", explica Ciocca.
Además de trabajar, estos canes también compiten en la Federación Cinológica Argentina que tiene dentro de su seno una agrupación que es Perros de Seguridad y Defensa. "En 6 años fuimos los primeros del país gracias a Dunkan, un perro que ya tiene 14 años y que no sale más de servicio, pero que nos sigue acompañando y está con nosotros. La gran cantidad de copas acumuladas que tenemos son gracias a él", cuenta el jefe de la división. También destaca a Toby, uno de los más jóvenes: "Empezó hace bastante poco y tiene mucho espíritu, sabemos que en un par de años va a ser espectacular", comenta como un padre orgulloso.
BOMBEROS. En la división Detección y Entrenamiento de la Brigada de Explosivos de la Superintendencia Federal de Bomberos, hay dos tipos de perros, los que detectan explosivos y los que buscan personas vivas en las catástrofes y derrumbes. Los primeros fueron los pioneros de la división, que se creó en 1994, cuando se mandó a un grupo de agentes a los Estados Unidos a capacitarse como guías internacionales; tres años más tarde, el mismo grupo viajó otra vez para entrenarse como instructores. El juego y la comida son claves para adiestrar al can (ver recuadro). "Son perros dóciles, porque no tienen obediencia y no son chocantes ante la sociedad, es decir, cuando salimos a buscar una sustancia explosiva pasamos por donde hay gente, entonces, no muerden, no son agresivos y no dan miedo", explica el subinspector Jonathan Gassmann.
Los perros de rescate llegaron unos años más tarde, en el 2000. Para esta tarea se usa la raza ovejero belga malinois que se compra en criaderos. La tarea de estos perros es encontrar a personas vivas, sobrevivientes, no detectan cadáveres. "Había un perro al que no podíamos encontrarle el juguete. Cuando estábamos lavando los caniles, se enloquecía con el secador. Así que el perro jugaba con el secador. Tenemos que tener la capacidad de ver qué es lo que le viene bien al perro para seguir con el trabajo", comenta el principal Eduardo Vázquez.
Los "famosos" de la división son Connie y Clody que fueron protagonistas en el derrumbe del gimnasio de Villa Urquiza y ayudaron a rescatar a las últimas personas que estaban bajo los escombros.
Estos policías son juguetones, cariñosos, fieles y valientes, y tienen la labor que cualquiera envidiaría, porque trabajan jugando.