De Blasis va al piso para recuperar el balón para un Lobo que jugó muy mal
Por Mauro Bolatti
@maurobolatti
En otra pobre y deslucida actuación de todo el equipo, especialmente en el aspecto defensivo, Gimnasia volvió a caer como visitante, esta vez por 2 a 1 frente a Independiente Rivadavia, en Mendoza, y desactivó aquella mínima esperanza que había en la previa de este encuentro de llegar a la instancia de Promoción, ubicación que hoy ocupa Quilmes que, de ganarle el clásico a Defensa y Justicia, puede estirar a 12 puntos de diferencia cuando quedan 5 fechas por delante.
Entretenido y vertiginoso fue el primer tiempo. Tanto el Lobo como la Lepra salieron con intenciones de ser protagonistas en el juego. De allí que se explique que en menos de diez minutos ambos conjuntos ya habían contado con dos situaciones clara para convertir. La primera fue para los albiazules mediante un cabezazo de Goux, mientras que la segunda correspondió para los locales, esta vez con un cabezazo de Caballero que se estrelló en uno de los palos de Monetti.
En este ida y vuelta de los dos, Gimnasia se encontró con el apertura en el marcador a los 16 minutos tras una guapeada de Altobelli que cedió para Cabrera, quien desde afuera del área, se acomodó y sacó un remate venenoso que Ayala no puedo controlar. Sin embargo, esa diferencia en el marcador nunca se puedo traslucir en el juego gracias a la desesperante producción de la última línea tripera, especialmente de los laterales y Goux, impávidos ante los avances del rival.
Producto de ello Independiente llegó a la igualdad a los 38 minutos. Una desatención de García llevó a un injustificado e innecesario movimiento de Goux en el borde del área que terminó con un polémico penal sobre Caballero, que un minuto más tarde Britez Ojeda convirtió en gol leproso.
Si en la primera etapa Gimnasia fue de mayor a menor, en el complemento directamente ni siquiera calificó. Primero, porque de entrada nomás el equipo durmió en una pelota parada que derivó en el gol de Albacete tras la habilitación de Gómez -de lo mejor del local-, y segundo, porque a partir de entonces el Lobo se cayó por completo y desapareció de la cancha.
A esos horrores movimientos individuales y colectivos que tuvo el Lobo en el aspecto defensivo, se le agregó la improductividad de los volantes, lo que provocó cierta tranquilidad en los dirigidos por Del Bosco, que con poco pero con el marcador a su favor, se dedicó a administrar bien la pelota.
Así se fueron pasando los minutos y Gimnasia nunca, pero nunca, supo de qué manera doblegar a la Lepra. Tanto que la única llegada, que fue más una aproximación que otra cosa, se registró a los 41 minutos mediante un remate de larga distancia de Franco Mendoza. Antes y después, lo comentado: nada de nada en materia ofensiva y una actuación para el olvido de la defensa.
De esta manera Gimnasia ahora sí que parece haberle puesto punto final a esa ilusión, utópica para muchos desde hace rato, de lograr el ascenso. La diferencia que hay y puede haber con Quilmes a falta de cinco fechas por jugarse, pero especialmente el rendimiento del equipo en los últimos encuentros, hace que la próxima temporada el Lobo vuelva a estar otra vez en el Nacional B.