El hombre detrás de House

20.05.2012 | 19.40 Comentar   |   FacebookTwitter
Entrevistas /  Antes de llegar a Buenos Aires, donde presentará su primer disco de blues, Hugh Laurie habla en exclusiva con 7 DÍAS. "La música es mi primer amor", dice el artista que este año abandonará a su mítico Dr. House.
Por Florencia Guerrero - Fotos: Euge Kais

Su mirada ofrece casi la profundidad del océano. El actor inglés Hugh Laurie parece de los señores capaces de ver y comprender sus límites y sus perspectivas con absoluta claridad. Sabe, por ejemplo, que es un tipo difícil, casi imperturbable, entonces no trabaja en absoluto para salirse de ese estereotipo. También puede reconocer que el éxito que alcanzó encarnando por ocho temporadas a Dr. House hoy rinde sus frutos, permitiéndole incluso la posibilidad de tomarse un tiempo sabático fuera de la caja boba.

Hoy, mientras la última temporada de la serie televisiva puede verse en Fox, su protagonista se atreve a admitir, casi como alardeando: "pensé que duraría dos semanas". Siempre impecable, el inglés guarda cierto parecido con el personaje que interpretó por años: serio, tajante y verborrágico.

"Las personas con las que me encuentro me piden que cambie la cara, así que supongo que debo ser exageradamente serio. Lo he intentado, pero no soy un tipo alegre. Probé muchas cosas, entre ellas, el vodka; pero no creo que haya algo que consiga cambiar mi aspecto, aunque no la estoy pasando tan mal", bromea este actor que a la vez confirma aquella idea de "el dinero no hace a la felicidad". Cómo no hacerlo en un hombre que percibió 400 mil dólares por capítulo. Por su labor televisiva, Laurie se alzó dos veces con el Globo de Oro y fue múltiple candidato a los Emmy. Después de varios años recorridos y aunque se esfuerce en asegurar que es muy distinto a House, al punto de llegar a odiarlo, parece una copia del famoso personaje de TV. "No, por favor, no somos comparables. Ese hombre tiene sus capacidades emocionales muy limitadas y yo soy un tipo difícil, pero lucho contra eso", explica.

Antes de desembarcar en Buenos Aires, donde el 8 y 9 de junio presentará en el marco del Personal Pop Festival su primer disco, Let them talk, el artista habló en exclusiva con 7 DÍAS. "Amo la música y creo que éste es mi primer amor, así que este momento es casi de plenitud total para mí", dice.

–¿Por qué esperó hasta 2011 para lanzar su primer CD?

–Hubo personas que en los últimos años se acercaron para sugerirme... "¿estarías interesado en grabar algo de música? y yo siempre me excusaba: "oh, no, no, no me es posible hacerlo. Tal vez algún día pero no ahora, no estoy listo". Era miedo, lo admito. Pero ahora todos sabemos que soy un señor de 52, creo que cuando el chico de la compañía discográfica me insistió en que quería que hiciéramos el disco, pensé que no sería inteligente estar otros diez años diciendo que no era el momento. Podría haber grabado esto antes y me lo perdí, así que ahora que tomé coraje, junté la música que me gusta y grabé mi CD.

–Después de verlo en TV uno imagina que es un hombre con mucho coraje, ¿está preparado para las críticas?

–¡Fui un cobarde, por eso no hice el disco antes! Sé que muchos van a decir que esto no hubiera sucedido si no fuera famoso y es así, por eso creo que va a ser un reto y estoy listo y abierto a lo que me digan. Soy perfectamente consciente de que mi propuesta no es para nada clásica, pero asumo el riesgo. No será fácil, soy un inglés que alcanzó fama como actor de comedia y consiguió el éxito en una serie norteamericana; no todo el mundo creerá que puedo hacer un disco de blues. Espero sorprenderlos porque realmente estoy obsesionado con el blues.

–Usted ha dicho que la música es una adicción, ¿quiénes son sus referentes musicales?

–Bueno, la música es algo que siempre he amado. Si hago memoria, recuerdo las clases de piano que me obligaban a tomar, y yo odiaba eso porque parecía que no eras músico sino que hacías un repertorio clásico. Sigo pensando que de alguna manera ese monopolio de la música clásica es una de las grandes tragedias de la vida para todo músico. Creo que todo el mundo que interpreta un instrumento ha perdido una gran parte de su vida en ese estilo. Yo, por ejemplo, me di por vencido y dejé de tocar el piano por diez años hasta que descubrí el blues.

–¿Y vio la luz?

–Algo así, te diría que Nueva Orleans fue mi Jerusalén. Igualmente creo que la pregunta de por qué un colegial inglés de buen pasar fue tocado por una melodía nacida de la esclavitud y opresión en otra ciudad, en otro continente, en otro siglo, es para ser respondida por miles antes que yo: Clapton, los Rolling Stones o Joolsing Hollands, por dar algunos ejemplos.

–Algunos dicen que el blues es para bohemios, ermitaños o personas de mal genio... ¿Usted con cuál de estas cualidades se identifica?

–Estos grandes artistas que posibilitaron el género vivían jugados. Todos sabían el precio de un pedazo de pan y la mayoría tenía días en los que no podía comer. Quiero decir, tenían credenciales y yo respeto esa experiencia como cualquiera, posiblemente más. Estoy totalmente asombrado por la vida de esa gente y comprendo que fueran ermitaños o de mal genio, pero creo que mi realidad es diferente; así que me veo un poco más bohemio, igualmente soy un tipo feliz.

–¿Qué espera encontrar en el público argentino?

–He oído que son personas apasionadas, así que me interesa mucho conocerlos. La música es un sentimiento universal y espero que lo puedan disfrutar tanto como yo lo hago cada vez que toco.


YO, EL MEJOR DE TODOS. Antes del éxito de House, Laurie llevaba años trabajando en series para la televisión inglesa y en comedias; la película Stuart Little tal vez sea la más recordada. Desde 1989 está casado con Jo Green, con quién tiene tres hijos. "Nunca calculamos lo que podría pasar y, francamente, hubo que acostumbrarse a esta nueva forma de vivir expuestos. Creo que al final lo logramos".

–En 2007 se le diagnosticó depresión por la distancia con su familia, ¿exageró o fue realmente difícil?

–Soy una persona normal, que ama a los suyos. Ya sabés, a veces las cosas me pueden sobrepasar y eso pesa. En ese momento, por mi estado, supongo que me seducía hablar de esa distancia y sufrirla enormemente a la vez. Todo me oprimió hasta que pensé en que lo único que hacía era sentarme a mirar mi ombligo. La vida no es todo sol, para nadie, así que decidí dejar de ver lo opaco y concentrarme en la luz. Y claro, viajar más para ver a mi familia.

–Su padre fue medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1948 en remo, deporte que usted también realizó sin mucho éxito. También es un médico reconocido aunque no tanto como House, ¿Necesitaba ganarle en algo?

–(Risas) Es algo que algunos creen, pero no, ¡juro que no pedí que me dieran ese papel para redimirme de mi mala performance deportiva!

–Dicen que es un hombre solitario, ¿llegó a odiar la exposición que alcanzó con House?

–Un poco. Más allá de lo que se cree, este mundo no es perfecto y a mí me gusta mi espacio, el cual House ocupó casi en su totalidad. Podríamos decir que mis problemas con el personaje al principio eran porque se esforzó en ser maleducado y yo detesto la mala educación. Ahora, con el tiempo, aprendí a verlo como a un buen hombre, un tipo molesto, travieso, y, ocasionalmente, muy autodestructivo. Creo que es impaciente con ciertas cosas que todos consideran importantes y eso, lo hace tedioso a veces, pero finalmente está al lado de los ángeles. Él tiene el don de la curación, pero yo ya pienso en él como en un buen hombre, un hombre incomprendido, un hombre atormentado. Por supuesto que me gustaría para él la felicidad, creo que la felicidad probablemente haría de él un hombre mejor, un hombre superficial más agradable. Pero no está diseñado de esa manera, creo que no es sólo su naturaleza, la felicidad no es algo que él busca y no creo que él piense que eso es importante.

–Durante estos años, ¿cuántas veces al día soñó con volver al anonimato?

–A ver, dejame contar… no, es broma. La experiencia de hacer House ha sido extraordinaria y por supuesto me ha dado esta increíble oportunidad de hacer el disco, algo que yo nunca hubiera tenido de otra manera. Quiero decir, soy muy consciente de ello. Sin el éxito de la TV, probablemente no habría ninguna compañía discográfica llamando a mi puerta, ni sería reconocido como actor en los Estados Unidos. Así que, obviamente, estoy muy agradecido por todo esto.

–¿Fue un gesto de valentía encarnar a ese personaje?

–Sí, creo que fue valiente poner un personaje tan tosco y poco comprensivo en el centro de un drama, pero también veo que el público siente la libertad con la que intenté interpretar al personaje. Tal vez la televisión es el mejor lugar para este tipo. En la vida real, una persona como House estaría en la cárcel o alguien ya lo hubiera matado. Yo mismo lo hubiera hecho, a veces.

–¿Y qué cosas le parecían positivas de House?

–Supongo que personalmente me gusta. Sé que vive de mal humor, las personas lo describen mal, algunos lo detestan y ¡me lo gritaban por la calle!, pero de todos modos me gusta porque en el fondo es muy divertido. Me parece que siente una enorme euforia en pasar tiempo sin interesarse por sus acciones y cómo impactan sus dichos en las personas. House no se preocupa por las consecuencias sociales. No le importa si ha gustado, no le importa si es aplaudido o abucheado. Esa "libertad", conociendo el medio de aduladores en que me muevo, resulta algo emocionante. Pero también el hecho de que le permite llegar a las verdades que otras personas no se atreverían a enfrentar.

–En una entrevista dijo: "Creo que estoy condenado al infierno"... ¿Se portó muy mal o tiene miedo a heredar pecados de su personaje?

-¡Para nada! descreo mucho sobre el concepto de felicidad general, pero he sido tan afortunado que me imagino que estoy esperando que, en cualquier momento, algo malo pueda sucederle a este equilibrio casi perfecto en el que estoy. Ahora estoy abocado a aprender que la vida de nadie es un cuento lleno de certezas.

–¿Después de 25 años de carrera soñó con un éxito como el que alcanzó?

–Es ridículo. No puedo creerlo del todo. Y he leído algunas notas sobre mí o escucho algunas descripciones que hacen y creo que, bueno, no sé con quién están hablando porque dudo que sea yo, pero es eso. Yo no puedo creer que tanta atención esté puesta sobre mí. Pero sí, soy yo, no hay dudas. Entonces creo que soy muy afortunado y bendecido.

–Ahora que terminó la serie de televisión, ¿cuál es el plan?

–Debo decir que en este momento estoy tan mareado con toda la experiencia de hacer música que creo, es lo que haré la mayor parte de mi tiempo. La música ocupará mi energía ahora. Me resulta absolutamente emocionante. Así que diré adiós a la pantalla por un tiempo y me instalaré en el estudio de grabación.

–¿Va a regresar a su país o ya se adecuó a Los Ángeles?

–Me encanta Londres y es donde vive mi familia hasta ahora, aunque no hemos decidido todavía qué haremos en el futuro. Creo que seguiré un timpo más en Los Ángeles que es un lugar donde la gente tiene una esperanza de vida de más de quinientos años, y molesta mucho convencerse de que es algo que no consiguen alcanzar. Allí todo el mundo intenta ser eternamente joven y bello, pero es una ciudad más bien solitaria, especialmente si no te sientes bien.
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