Nanotecnología: pequeños aportes para la gran crisis del medio ambiente
Sociedad /
Apuntes de una charla sobre partículas a pequeña escala en el 7° Congreso de Medio Ambiente que se desarrolla hasta este jueves en la Facultad de Ciencias Naturales de la UNLP.
Por Cintia Kemelmajer
@cinkemel
“La nanotecnología es un desafío para la humanidad: aceptar el avance de la ciencia y la promesa tecnológica que ella significa”, lanzó Guillermo Castro en el panel sobre “Visiones de los impactos de las nanotecnologías en la salud, el medio ambiente y la sociedad” Del 7º Congreso de Medio Ambiente de la Asociación de Universidades de Grupo Montevideo (AUGM), que se desarrolla desde el martes y hasta mañana en la facultad de Ciencias Naturales y Museo.
Junto a Galo Soler Illia y Carolina Vericat, los investigadores disertaron esta mañana alrededor de esa peculiar y revolucionaria área que mueve 40 millones de dólares al año y es “pervasiva”, según ellos mismos la definieron: se cuela en la mayoría de las disciplinas científicas y requiere a su vez de ellas –de la física, la química, la ingeniería, la biología, la medicina- para desarrollarse. Pero, ¿qué es la nanotecnología? Es el descubrimiento de que ciertos elementos, a una escala nanométrica (invisible al ojo humano), tienen un potencial impensado. Por caso, un nanómetro son diez átomos juntos uno al lado del otro. Su relación de tamaño con una persona es la misma que existe entre una pelota de tenis y el planeta tierra. Y los materiales que más se usan en nanotecnología para llevar a pequeñísima escala son la plata, el óxido de silicio y de titanio, y el oro, que abren, a ese tamaño, nuevas e infinitas posibilidades científicas.
“La nanotecnología tiene un gran potencial en el campo del medio ambiente”, aseguró Galo Soler Illia, científico de la Comisión Nacional de Energía Atómica y uno de los referentes de nanotecnología en el país. Como ejemplo, citó que el sol sumado a un óxido de titanio nanoestructurado “puede destruir contaminantes”, o que pequeños nanoreactores pueden purificar el agua en comunidades aisladas, pequeñas. Tal como explicó, a la nanotecnología le incumbe el medio ambiente: en la problemática de la energía, del agua –con la posibilidad de detectar contaminantes, proponer métodos más amigables de producción o bien aportar en la purificación del agua-, de los alimentos –en la generación de redes de detección de pesticidas, para analizar el impacto de los agroquímicos o en el desarrollo de sistemas de preservación de alimentos-.
Hoy en día ya, hay más de 1.300 productos en el mercado que ya tienen nanotecnología incorporada: desde computadoras hasta cosméticos y raquetas de tenis como la de Juan Martín del Potro, que optimizó así sus propiedades mecánicas y su duración. Ya está presente, además, en 200 productos medicinales, como por ejemplo los test de embarazo. En Argentina, hay doscientos científicos y trescientos becarios que trabajan en nanotecnología.
“La nanotecnología es la manipulación del universo en el interior de los sistemas biológicos. Está presente pero ignorada. Sus cinco mayores promesas son: el almacenamiento de energía, la posibilidad de aumentar la productividad en agricultura y ganadería, en el tratamiento de aguas contaminadas, en el diagnóstico y tratamiento de la prevención de enfermedades, y en el sistema de liberación controlada de moléculas”, manifestó Guillermo Castro, especialista en nanotecnología de la UNLP. Y citó un ejemplo práctico: “El ´molecular delivery´: es un hecho que faltan alimentos en el mundo, y en un futuro no muy lejano deberemos comer menos cantidad con más nutrientes, y eso será posible incluyendo nanotecnología en los alimentos”, arriesgó.
TOXICIDAD Y CAMBIO DE PARADIGMA. En lo que los tres disertantes coincidieron es en que los efectos del uso de la nanotecnología en los seres humanos son inciertos: “Puede tener efectos secundarios, es un tema muy discutido y para nada sencillo, no alcanzan los toxicólogos del país para estudiar el tema”, indicó Soler Illia. ¿Y no debiera acaso investigarse primero el grado de toxicidad de una nanopartícula para poder aplicarla?, preguntó alguien desde el público. Rápido, el investigador respondió: “Si se hubiesen inventado primero los bomberos y después el fuego…”.
Carolina Vericat, investigadora de la UNLP y el Conicet, que habló sobre su área de competencia: la nanomedicina, que utiliza la nanotecnología para el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de enfermedades. “Se usan tanto porque los componentes de las células tienen dimensiones del mundo nanométrico”, explicó Vericat. “La nanotecnología va a revolucionar la medicina y requiere un trabajo interdisciplinario, capacitación de las empresas de la salud y de los trabajadores, y plazos largos. Tampoco se debe descuidas el impacto ambiental a la salud y toxicológico que puede conllevar su uso”, indicó.
El mayor uso de la nanomedicina es en diagnóstico de enfermedades (como por ejemplo en los test de embarazo), en implantes (en recubrimientos nanotecnológicos para mandar señales a las células para que los implantes sean amigables: “Te mete un antibiótico, te mete una señal de crecimiento, te mete una rugosidad linda, para que los teoblastos del hueso digan: ´qué bueno es sentarse ahí a hacer un picnic´. Se suben y se integran mejor al hueso”, explicó Soler), y en medicina preventiva.
Entre las posibles dificultades de la nanotecnología, la científica reparó en las “posibles dificultades de la nanotecnología, como la resistencia de los profesionales de la salud a aceptarlas, así como de las prepagas y las obras sociales, ya que los tratamientos que incluyen nanotecnología son hoy más caros, y también la aprehensión de los propios pacientes: desterrar el mito de que la nanotecnología es como un nanorobot, hay mucha resistencia a los avances”, aseguró.
El resto de los científicos del panel también coincidieron en señalar a la nanotecnología como un cambio de paradigma, por la revolución que conlleva en cada lugar adonde se entromete. “Si cada uno abastece su casa con energía solar gracias a nanotecnología que podría insertarse en los techos de los hogares, ¿qué hacemos con Edenor? ¿la nacionalizamos? La nanotecnología va a cambiar nuestras costumbres”, disparó provocativo el químico Soler Illia.
Sobre el final, Soler Illia lanzó un debate: ¿la nanotecnología es acaso una necesidad o un lujo, en el contexto latinoamericano de pobreza? “Yo creo que es una necesidad. Porque si nosotros no la generamos vamos a terminar comprando licencias. Pero la pregunta, está presente en la comunidad científica”, aseguró el científico, y dejó el interrogante planteado: “La pregunta es para qué investigamos, si siempre hay cosas más importantes y urgentes de lo que nos convoca para solucionar”.
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