Viaje a las estrellas

03.06.2012 | 22.15 Comentar   |   FacebookTwitter
Sociedad /  Este mes el Planetario cumple 45 años. Totalmente renovado y digitalizado, es un espacio de la divulgación de la astronomía de forma didáctica y divertida. Cómo funciona este ícono porteño.
Por Mariana Merlo - Fotos: Gustavo Pascaner y archivo

Nuestro horario de trabajo depende del cielo", dice Mariano Ribas. Por romántica y metafórica que suene la frase, es literal para la gente que trabaja en el Planetario Galileo Galilei.Él, que es el coordinador del Área de Divulgación Científica, y en sus manos recaen las consultas más disparatadas. "Hay gente que te escribe diciendo ‘ayer a la noche vi una luz, quiero saber qué es’. Otros que vienen acá con un pedazo de lo que piensan que es un meteorito y te lo quieren vender. Pero algunos vienen con algo que es verdadero, entonces los derivás a la Facultad de Geología o al Museo de Ciencias Naturales".

Resulta necesario comenzar por aclarar un asunto. El Planetario de la ciudad de Buenos Aires es un espacio de divulgación de la astronomía, no de investigación. Así se lo gestó en 1958 por iniciativa del concejal socialista José Luis Pena y el secretario de Cultura del municipio, Aldo Armando Cocca, porque consideraron que "cada día es más evidente la necesidad de contar con un elemento tan valioso para difundir con eficacia los conocimientos más elementales de la cosmografía". Fue en diciembre de 1966 que abrió sus puertas formalmente, pero no comenzó a funcionar hasta el 13 de junio del ’67. Cumplirá próximamente sus 45 años, y para que no sufra ninguna crisis de la mediana edad, durante 2011 le hicieron una serie de refacciones que le dieron una lavada de cara.

Desde el edificio esférico más emblemático de la ciudad se encargan de traducir a idioma entendible para cualquiera qué es lo que ocurre en ese espacio tan lejano. "Nosotros bajamos la información de los centros de investigación, tratamos de ser un puente entre ellos y la gente que no sabe del tema. Es una labor de educación pero no formal, buscamos que no sea ni la réplica de una clase ni una película. Es un espectáculo didáctico-recreativo", explica su directora, Lucía Cristina Sendón de Valery. Para eso realizan espectáculos en la única gran sala circular que posee el edificio, con capacidad para 250 personas. Allí se encuentra el instrumento planetario, una esfera que muestra el cielo observable desde cualquier parte de la Tierra. "Se pueden ver hasta las estrellas que a simple vista no se ven", destaca Sendón de Valery.

Equipo creativo. Son unas 40 personas las que trabajan en el Planetario, entre personal de mantenimiento, atención al público, técnicos, actores y especialistas. Y, según cuentan, todos hacen de todo. "El trabajo es muy en equipo –explica Claudio Creta, jefe del Departamento Audiovisual–. A nosotros nos llega un cuadro con una explicación de lo que se quiere contar. Tratamos de manejar un guión dramático, meterle algo para que no sea lineal de contar, para que no quede un: ‘Saturno es así…’. Una historia que tenga un comienzo y un desenlace para enganchar un poco. Cuando sabemos lo que queremos contar, vemos qué se puede decir sobre eso y ahí viene mi primer rebote. Analizamos qué herramientas tenemos para ver, qué creamos de cero y qué sacamos de archivo". De sus manos salen los espectáculos que se montan para grandes y adultos, los que se ven proyectados en esa gran cúpula que se convierte en un cielo casi real cuando uno está semiacostado en las butacas vibratorias. "Terminás siendo como el director de una película –dice–. Todo el show, a excepción de lo que es el planetario óptico, sale de los 6 proyectores que están alrededor de la sala. El planetario digital trabaja con un software de simulación de navegación por el universo: hay un modelo del universo y vos, en tiempo real, estás navegado por donde quieras. ¿Querés ir a Saturno? Eso lo hacemos en tiempo real navegando con ese software, de esa manera nos alejamos y vemos el sistema solar, o nos acercamos a un planeta, o nos internamos en la galaxia. Las posibilidades son miles". Es una virtualidad del universo, y uno se mueve dentro de esa virtualidad. Creta dice que todo lo que sabe de astronomía lo aprendió en sus 30 años de trabajo en el Planetario. Entró como técnico y terminó siendo una de las manos maestras de las puestas en escena. "El planetario es un medio audiovisual que no es normal, no es ni video, ni radio; es una cosa aparte, algo multimedia. Tenés cosas en vivo, cosas grabadas, cosas que te las maneja un proyector. Es una mezcla de soportes, y eso es lo que lo hace tan rico", resume.

Fisonomía. La arquitectura del edificio se presta a la confusión. "Hay gente que cree que la cúpula se abre y que de ahí sale un súper telescopio. Y no. Los telescopios del planetario, curiosamente, están en un subsuelo, que son una docena de distinto calibre y los sacamos afuera cada tanto", aclara Ribas. Él es uno de los encargados de responder a todas esas curiosas consultas que les acercan. "La gente se interesa mucho con esta temática porque la astronomía es una disciplina que abarca y trata de contestar la mayoría de las preguntas que todos los chicos se hacen, son cuestiones de base fundamentales, existenciales. La astronomía habla del universo, que es lo más grande que hay en todos los aspectos, espacial y temporalmente. Toda persona que en algún momento tiene cierta curiosidad por preguntarse por sí misma y por su entorno, piensa en astronomía aunque no la llame así".

Justamente son los chicos los que copan el Planetario en la semana, aunque hay actividades para gente de todas las edades entre los espectáculos, los talleres y las conferencias. "Las reacciones de los nenes son lo más divertido", admite Marcela Lepera, una de las actrices que participa de las presentaciones. "Algunos están convencidos de que se abrió el techo y por eso pudieron ver las estrellas. O creen que viajaron al espacio y te preguntan si van a volver".

Para el 21 de junio, día del solsticio, planean inaugurar la plaza astronómica de la entrada, que posee un globo terráqueo paralelo –una esfera de 1,5 metros de diámetro que representa la Tierra con los continentes esquematizados, el Ecuador, los trópicos, los círculos polares, el meridiano de Greenwich, el meridiano de Buenos Aires–, y una escultura de huso horario -representa al huso horario en el que se sitúa la Ciudad de Buenos Aires-.
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