La huella de la revolución mexicana

03.06.2012 | 21.48 Comentar   |   FacebookTwitter
Sociedad / 

En el Centro Cultural Borges, una muestra de la fotógrafa Tina Modotti rescata su mirada sobre el país azteca en sus años más duros.

Un regreso en el tiempo, también una visión inolvidable de México y de Europa a principios del siglo XX, del surgimiento del comunismo y las luchas en el país y de las costumbres cotidianas. "Tina Modotti. Fotógrafa y revolucionaria" es una muestra organizada por la Galerie Bilderwelt, que llegó al Centro Cultural Borges y se quedará hasta julio.

Tina Modotti fue una ciudadana y una mujer del mundo que murió joven, a los 46 años, en México. Nació en Italia, pero a sus 16 años, ella, su padre y su hermana se mudaron a los Estados Unidos. Tuvo una vida de novela, combinando glamour con militancia, amor con política y muerte con misterio. Su carrera artística la inició como modelo y actriz en Hollywood y se casó con el pintor Roubaix de L´Abrie Richey. Pero un poco después conoció a alguien que le dio a su vida un giro de 180 grados, tanto en el terreno profesional (la inició en la fotografía) como personal: el fotógrafo Edward Weston. Pero lo que más marcó la vida de Tina fue conocer México, porque se identificó social, cultural y políticamente con el país. Ella y Weston introdujeron la fotografía vanguardista entre los artistas mexicanos. Ése fue el primer paso de su lazo con México, más tarde se comprometió con la militancia comunista y así se mantuvo hasta el final de su vida. Fue amiga de Frida Kahlo, Diego Rivera, Siqueiros y otros grandes muralistas y pintores del país.

A final de los años ’30 estuvo presa un breve período por sus ideas y después de eso se fue a Berlín y luego a Moscú donde se incorporó al Socorro Rojo Internacional (SRI). Sus andanzas no terminaron ahí, ella se encontraba en España cuando estalló la Guerra Civil y colaboró con las tropas republicanas en combate. Finalmente, volvió a su querido México donde murió en 1942 en circunstancias extrañas.

La muestra que se expone en el Borges tiene imágenes que fueron tomadas entre 1923 y 1930, el tiempo en que ella se dedicó a la fotografía. Da cuenta de un gran valor documental y artístico. Es el legado que dejó Tina Modotti, una revolucionaria que se animó al desnudo cuando todas se tapaban las rodillas y que no dudó en tomar las armas por una causa que creía justa.
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