Mauro Bolatti Por Mauro Bolatti
@maurobolatti
Las renuncias del secretario general Federico Ayllón y el vocal titular Andrés Scabuzzo provocó que la Comisión Directiva de Gimnasia, que asumió a fines del 2010, esté transitando el momento más delicado de la gestión en cuanto a internas se refiere. A esta altura de la semana son muchas las versiones que hablan de una determinación tomada por gran parte de la CD, que es pedir la desafectación de Graciela Delmar del cargo de vocal titular que ocupa en el Lobo al día de hoy.
Desde el lunes hasta estas horas en Gimnasia no se ha hablado casi de otro tema que no sea la intención que supuestamente tendría un grupo mayúsculo de dirigentes de pedirle al presidente tripero la renuncia de su hija, para poder continuar formando parte de la Comisión Directiva. Éstos, que solamente hablan por lo bajo o en la voz de los periodistas, manifiestan que la situación es inmanejable y que no se soporta más la conducta y los procederes de la primogénita de Cacho.
A partir de este escenario, desde el lunes por la noche se anunció subliminalmente a la próxima reunión de CD como la que puede marcar un antes y un después en la historia de esta dirigencia. ¿Por qué? Porque algunos de estos dirigentes, que se escudan en la figura de varios periodistas dado que no se animan a contar públicamente qué es lo que les molesta, le exigirían a Graciela Delmar la renuncia a su cargo de vocal titular como condición innegociable para continuar formando parte de la esta Comisión Directiva del Lobo. Algo así como “es ella o nosotros”.
Sin embargo, en las últimas horas estos mismos dirigentes, obviamente que sin hacer declaraciones públicas, habrían decidido esperar hasta la semana que viene -para ese entonces ya habría pasado la celebración en el Pasaje Dardo Rocha por los 125 años, evento que incentivó la renuncia de Ayllón- para hacerle notar, mediante un escrito, la petición al presidente, quien en se encargó de aclarar públicamente que de ninguna manera aceptaría un pedido de tal magnitudes.
Vale recordar que el quiebre entre estos dirigentes con la familia Delmar, entiéndase por Héctor y Graciela, se suscitó principalmente con la salida del por entonces tesorero Carlos Flores, quien consideraba al concurso preventivo como la mejor alternativa para sanear el dificultoso momento económico del club, cuestión que el presidente se resiste rotundamente por el costo político y social que a su entender puede ocasionar. En ese entonces, Bernardo y Juan Ignacio Supera, por nombrar a los dos dirigentes con más peso, se alineaban detrás del pensamiento de Flores.
Sea de una u otra manera, a partir de estos comportamientos que en la previa parecen no aportar ninguna solución, la actual Comisión Directiva no hace más que seguir debilitando su imagen ante la opinión pública y, principalmente, ante los socios, quienes hace poco más de un año y medio atrás mostraron su veredicto en una votación histórica con el triunfo de más del 63% de votos.