Esperanza celeste y blanca

10.06.2012 | 21.36 Comentar   |   FacebookTwitter
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Para Londres 2012 ya hay más clasificados que hace cuatro años en Beijing. Hablan la promesa y una veterana de nuestro deporte olímpico, que buscará hacer historia a partir del 27 de julio.

Por Daniela Rossi - Fotos: Javier Heinzmann y archivo


El debutante: Braian Toledo

Lleva en su antebrazo izquierdo la marca de los Juegos Olímpicos, un nombre y la cifra de un récord mundial: los 98,48 de Jan Železný, el lanzador de jabalina al que admira. Braian Toledo mira sus videos, estudia sus movimientos; espera verlo en la tribuna del Estadio Olímpico de Londres, quizá cruzarlo y conversar con él. A sus 18 años, una de las promesas del atletismo nacional competirá por primera vez en la máxima cita polideportiva. El tatuaje que muestra se lo hizo después de los Juegos de la Juventud del año pasado, de los que se llevó una medalla de bronce. En julio competirá en el Campeonato Mundial Juvenil en Barcelona, su última competencia en la categoría menor y la que él marca como su principal objetivo de 2012. "Es ahí en donde apunto a lograr buenos resultados, pero sin dudas que la experiencia de ir a los Juegos va a ser impresionante", dice en un costado de la pista del Cenard. "Iré con tranquilidad, a aprender de los más grandes", cuenta a 7 DÍAS. "Formar parte de una delegación nacional es muy importante, y eso es impagable. Ya lo viví un poco en Guadalajara y en Singapur, está bueno el contacto con otras disciplinas, el intercambio con otras culturas", cuenta. Su carácter solitario, dice, está siempre presente: "Si estoy con el resto por supuesto que me gusta conversar, compartir cosas. Pero si tengo que estar solo está todo bien, leo libros, escucho música", asegura.

El camino hacia los 77,83 metros, su última marca lograda, fue complicado, pero él supo marchar hacia delante. Nació en Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, en una familia humilde, y su carrera deportiva comenzó en unos Juegos Evita en los que se cruzó con Gustavo Osorio, quien aún es su entrenador. "Es eso y más, es como mi papá", dice Braian sobre quien lo acompaña gran parte del día. Desde ese entonces pasaron muchos madrugones para ir al club, competencias nacionales, en el exterior, esfuerzos para poder terminar el secundario, cambios en su cuerpo y maduración en su mente. "Trabajo duro todos los días para llegar lo más alto posible". ¿A dónde quiere llegar? "Hasta el infinito", sonríe, inspirado en Toy Story.


La despedida: Luciana Aymar

El 29 de julio, en el partido frente a Sudáfrica, Luciana Aymar comenzará a jugar el torneo de su adiós. Con 34 años, la elegida mejor jugadora de hockey del mundo en siete ocasiones se despedirá de Las Leonas, la selección con la que logró 23 medallas en diversos torneos internacionales, entre ellas tres ganadas en los Olímpicos. Los de Londres serán sus cuartos Juegos (estuvo en Sydney, Atenas y Beijing) y será la máxima referente de un equipo poblado de juveniles; cuando están en grupo, todas la miran a ella. Lejos quedó aquella generación plateada de 2000, integrada por Rognoni, Oneto, Aicega, Masotta y García, en la que ella era una de las más jóvenes y que significó la explosión del hockey femenino argentino en el plano internacional. De ese grupo, este año sólo integran el selectivo ella y Mechi Margalot.

"Estamos impacientes por viajar, muy ansiosas, atravesando una etapa muy linda y dura de entrenamiento", cuenta a 7 DÍAS. Antes de la competencia más importante del año habrá una serie de amistosos en Virgina, EE.UU., y después llegará la lista para los JJOO, evento del que Aymar destaca los valores que se hacen relevantes, como la solidaridad, el compañerismo, el espíritu colectivo que se respira dentro de los equipos y en la villa olímpica. "Éste es un grupo muy lindo, tranquilo, profesional, y eso es lo que te lleva a conseguir resultados", asegura sobre sus compañeras. El objetivo para Las Leonas siempre es dorado, sobre todo para Aymar: esa presea le resultó esquiva y es el único título importante que le queda por conquistar. "Por un lado tengo la alegría de que en dos meses estaré jugando un Juego Olímpico, pero por otro siento la angustia de que pronto no estaré más entrenando con mis compañeras. De todos modos estoy enfocada en lo que voy a jugar, el grupo que voy a integrar, y en que el 10 de agosto nos podamos sentir tranquilas de que dimos todo por el equipo", explica.
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