"Soy muy intensa"

10.06.2012 | 22.05 Comentar   |   FacebookTwitter

Virginia Innocenti
Entrevistas /  Virginia Innocenti repuso el espectáculo donde compone a Tita Merello, a quien considera "una mujer de vanguardia". Vida familiar, "tanadas" y el apoyo a las causas por los derechos humanos.
Por Melisa Miranda Castro - Fotos: Soledad Rubio

Frases como, "se dicen muchas cosas/más si el bulto no interesa/¿por qué pierden la cabeza ocupándose de mí?", o "¿décime Dios, dónde estás?/que te quiero conversar". "Si para unos fui buena/otros me quieren colgar", sonaban seguido en la casa de los Innocenti. A veces en boca de Tita Merello y otras en boca de la mamá de Virginia. Los tangos de Tita eran parte de la cotidianidad de esa casa, así como el sentarse puntuales a la mesa para comer lo que su padre, "que es casi un chef", les preparaba.

"La cocina era como un espacio creativo, un reducto de mi papá y mis abuelos, había que estar sentado puntualmente a la mesa para disfrutar de los manjares que habían creado ellos. En ese sentido soy un poco malcriada, me gusta comer bien, disfruto mucho de la comida, tengo un paladar muy bueno y, al mismo tiempo, yo me alimento muy sencillo cotidianamente", cuenta la actriz. Pero reconoce que aunque no es consumista, en lo que más gasta es en restaurantes buenos, donde la comida sea de calidad. Y, además, confía que no le gusta cocinar y prefiere comer lo que otros hacen.

Vivió en una casa "bien tana", donde creció junto a tres hermanos mayores, abuelos italianos, una madre ama de casa que había querido ser cantante y que tocaba el piano para sus hijos. Por eso, indudablemente, algo del estereotipo italiano corre por su sangre, y la misma Virginia Innocenti lo confiesa: "Soy muy intensa y también tengo una cosa muy lúdica. Así como cuando digo: ‘se me subió la tanada’, es muy fácil ponerme de buen humor. Si bien soy muy apasionada y puedo enardecerme, para que me enoje realmente me tenés que hacer algo terrible. Quizás mi imagen da otra cosa, pero soy una persona muy tolerante, hasta que realmente me tocás el límite, se terminó todo. Si alguien ya me parece que es una mala persona o ha tenido palabras de ésas que no se pueden volver atrás, bajo la cortina definitivamente". Otra de sus "tanadas" es la cercanía con la familia, aunque no tiene una rutina fija de encuentro con ellos, siempre se mantiene presente, tanto con sus padres como con sus amigos, a los que define como la familia que formó con los años.

Desde su casa le inculcaron la creatividad y la pasión por lo artístico. Ese espíritu también lo tenía en el colegio primario, hasta el ’76, año en el que todo eso se cortó. De un día para el otro, a las monjas de la escuela las trasladaron a África y las cosas cambiaron. "Después del ’76 empezó un período de muchísima oscuridad. A pesar de ser chica lo percibí muy nítidamente todo eso. Lo anterior había sido una breve primavera en la que me recuerdo cantando y bailando en el teatro hermoso que tenía el colegio", relata Virginia. Ella empezó a trabajar desde chica y casi no paró desde entonces. Pero en sus ratos libres disfruta de viajar lejos de las ciudades y estar en contacto con la naturaleza, de tomar mate tranquila a la mañana y mirar los pájaros que usan su jardín como hogar. Aprovecha para ver espectáculos de sus colegas y juntarse con sus amigos. Pero, por ahora, no hay mucho espacio para planear viajes lejos del ruido urbano, hace algunas semanas reestrenó en la sala Siranush su espectáculo Dijeron de mí, sobre la vida de Tita Merello (con el que ya ganó varios premios) y también junto con Diego Vila presenta En la sangre sueños de agua y desembarco, en el Parque de la Memoria.

–¿Te sigue causando nervios los reestrenos?

–Sí, me sigue pasando lo mismo. Porque en general son ámbitos diferentes, desafíos distintos. Con este reestreno había mucha expectativa, por eso lo volvimos a montar. Lo lindo es la variedad de espectadores que tenemos, porque resiste las edades, los gustos musicales, va gente muy joven y también muy mayor.

-¿A qué se debe el reflorecer de la figura de Tita Merello que hubo en los últimos dos años, ya que "Dijeron de mí" no fue el único espectáculo sobre su vida y todos tuvieron su éxito?

–No, la verdad que no. Convocaron, eso sí. La verdad es que cuando yo anuncié que iba a presentar este espectáculo, después apareció Nacha (Guevara) diciendo que ella también iba a hacer un espectáculo. Está bueno haber inspirado su creatividad y su interés por el personaje, que sé que las dos tenemos hace mucho tiempo. Pero, yo estrené en julio de 2010 y anuncié este estreno cuando hice Mucho ruido y pocas nueces y en ese sentido he sido una pionera, con este trabajo, en revitalizar la figura de Tita Merello. Nunca un espectáculo me representó tanta gratificación, prestigio y reconocimiento, de los pares y del público. En ningún momento me interesó usar el personaje para lucimiento propio.

–¿Cuál fue tu relación con Tita?

–No la conocí personalmente. Le tengo mucho cariño a través de mi madre, que es una fanática absoluta que hace muchos años me viene insistiendo con que haga algo sobre Tita Merello. Mi relación es de actriz-cantante a actriz-cantante, en el sentido de valorar lo que ella sembró para todas las actrices y cantantes que vinimos después. Fue una pionera, una mujer que pagó impuestos altos por imponer su propia voz. Más allá, del personaje, su vida me permitía a mí hablar de cosas muy profundas de las que me interesa hablar.

–¿Qué tendría que tener hoy una mujer para lograr ser vanguardista como lo fue Tita?

–Es difícil, porque estamos en otro planeta, ¿no? Me parece que hay que seguir haciendo lo que ella hacía, porque lo que se hace hoy en día es decir cualquier cosa en cualquier lado y ella no decía cualquier cosa. Ella decía lo que pensaba y defendía sus ideas. Hoy se escucha mucha pavada, lo que la mayoría de los espacios públicos de comunicación están llenos de vacío. Una mujer vanguardista o comprometida con su presente como era ella, en algún punto tiene que seguir defendiendo las mismas cosas, porque las cosas cambiaron, pero cambiaron sólo un poco.

–¿En qué sentido siguen igual?

–Seguimos en un mundo con un discurso muy machista y hay que seguir defendiendo los derechos de las mujeres y los niños. Seguimos en un mundo muy violento, las estadísticas lo marcan con los homicidios. La violencia que se sigue ejerciendo al género con la exigencia de la juventud eterna, el consumismo. Yo creo que las mujeres seguimos siendo esclavas en muchos sentidos, se nos pide y se nos exige socialmente una meta inalcanzable y llena de vacío.

–En "Vidas Robadas" estuvo con el tema de la trata de personas, ahora está en curso el juicio de Marita Verón, ¿acompañó a Susana Trimarco en este momento?

–Yo iba a ir al inicio del juicio a acompañarla pero tuve una situación familiar que me lo impidió. Siempre trato de estar cerca de Susana, que me parece una mujer admirable, ella es una mujer de vanguardia. Alguna vez he ido a cantar para algún festival contra la trata de personas. En general, trato de colaborar con las causa de Derechos Humanos con mi trabajo. De hecho, estoy siempre cerca de Abuelas, participo todo lo que puedo en "Teatro x la identidad", hice un comercial contra la violencia de género. Armé recitales en el Parque de la Memoria, para que la gente lo conozca y lo disfrute, porque es un lugar de una dura belleza.
Twitter
25