Leonardo, el anatomista
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Por primera vez se dieron a conocer los registros ilustrativos del cuerpo humano que hizo Da Vinci hace más de 500 años. Un tesoro que por permanecer oculto retrasó un siglo el desarrollo científico de la humanidad.
Texto: Denise Tempone - Fotos: Gentileza Museo del Palacio de Buckingham
Que Leonardo Da Vinci sea hoy reconocido en todo el mundo como uno de los artistas más geniales del Renacimiento es injusto. No porque su genialidad pueda ser puesta en duda, sino porque él jamás fue sólo un artista. "Si sus estudios sobre anatomía humana hubieran salido a la luz antes, hoy sería considerado, además, uno de los más grandes científicos de todos los tiempos. Es hora de reivindicarlo", afirma Martin Clayton, curador de la muestra "Leonardo Da Vinci: anatomista", actualmente exhibida en el Museo del Palacio de Buckingham, en Londres.
Esta exhibición resume el grandioso desafío en el que el artista se embarcó en su campaña de disección en hospitales y escuelas médicas a fin de investigar huesos, músculos, venas y órganos. Quinientos dos años tomó que estos escritos vean la luz y la mitad de esos años estuvieron, de hecho, perdidos. Hoy se estima que si alguna de sus revelaciones hubiesen sido halladas antes, la humanidad se hubiese ahorrado hasta 100 años para comprender algunos mecanismos de la asombrosa ingeniería con la que cuenta el cuerpo humano. Suena exagerado pero no lo es: la cantidad de descubrimientos que hay en esas hojas equivalen a siglos de progreso. En otras palabras: nunca en tan poco tiempo una sola persona hizo tanto por el saber como Leonardo Da Vinci.
Renacentismo 3D. La disección de cadáveres no era una idea nueva en la época en que Leonardo la llevó a cabo, aunque era una práctica absolutamente desaprobada por la Iglesia. Sin embargo, el hambre de realismo de la estética renacentista impulsó a varios artistas a ignorar las objeciones morales. Donatello, Miguel Ángel, Rafael, Pallaiolo, entre otros, incursionaron en la práctica de la disección pero, ¿qué es lo que hizo a Leonardo superior a ellos? Principalmente, la combinación de su actitud de artista con la de hombre de ciencia, de investigador, con un método propio. Este método consistía en la observación sistemática, el análisis comparado y, por supuesto, el registro ilustrativo fiel a la realidad, como si se trataran de fotografías o mejor aún, tomografías.
Sus ilustraciones muestran perspectivas inusuales y puntos de vistas novedosos, ya que sus dibujos están pensados tridimensionalmente. Por ejemplo, su esquema del cráneo está realizado con cortes en ángulo, para mostrar simultáneamente los planos horizontal y vertical de una vista interior, como lo haría hoy un scanner de tomografía computarizada. En otros dibujos, logra dar cuenta del movimiento del brazo o del giro de la cabeza en diferentes fases de espacio y tiempo, con lo cual se puede apreciar en la articulación, los músculos y los tendones que intervienen en la acción.
En sus valiosas anotaciones también se puede observar que Leonardo usaba su asombrosa creatividad para encarar sus investigaciones. Sabía que el cuerpo no era fácil de abordar, por eso mucho antes de realizar los estudios, planificaba sus movimientos y luego, pacientemente, realizaba sus exploraciones. En una de las bitácoras de la muestra cuenta, por ejemplo, que en una ocasión estaba por cortar un cráneo con una sierra cuando se dio cuenta de que también dañaría el cerebro. Entonces, se detuvo a pensar en alguna forma de salvaguardarlo. Su mente de artista le dio la solución: tomó un taladro manual, y practicó cuidadosamente unos pequeños orificios en la base del cráneo, luego inyectó cera, previamente derretida. Cuando esta se endureció, procedió a serruchar cuidadosamente la cabeza por la frente sin destruir el cerebro. Luego retiró poco a poco los blandos tejidos encefálicos y con la cera, obtuvo el primer molde de un cerebro. De esa manera realizó la primera escultura del cerebro humano de la historia.
Un genio inadvertido. Revisando sus cuadernos, también se hallan otros retos a los que debió enfrentarse y las inéditas soluciones que halló. Fascinado por la facultad de la visión, él quiso estudiar el mecanismo visual del ojo humano. Pero como los ojos presentaban un problema similar al cerebro, al tratarse también de tejidos blandos, tuvo que pensar un modo de que el globo ocular no se desarmara bajo la acción del escalpelo. En sus notas cuenta que en su faceta de pintor había utilizado muchas veces la clara de huevo para dar consistencia a algunas mezclas de tinturas y que esto lo llevó a pensar una posible solución. Untó el globo ocular en clara de huevo y luego lo introdujo en un recipiente donde lo coció brevemente hasta que se formó una envoltura blanca y tersa sobre él. El ojo ahora estaba listo para su estudio y podía ser diseccionado con confianza.
Leonardo Da Vinci murió en 1519 sin que muchas personas supieran de sus experimentos. Por esta razón, algunas de sus ilustraciones permanecieron en el anonimato y perdidas hasta finales del siglo XX. Sus descubrimientos eran asombrosos, pero no se conocieron a tiempo. En su lugar, en 1543, el anatomista inglés Andreas Vesalius publicó su tratado "En la fábrica del cuerpo humano", que se convirtió en el trabajo de anatomía más importante producido hasta la fecha en ese entonces.
Hasta hoy se habla de historia anatómica dividiendo por períodos pre y post Vesalius. Hoy se sabe que Da Vinci había ido aún más lejos que Vesalius en términos de descubrimientos, y que, de haberse dado las condiciones para que salieran a la luz antes, habrían cambiado notablemente el curso del conocimiento de la época y, seguramente, también nuestro presente. Hoy, a pesar de todos los avances de la ciencia, no hay una explicación que defina cómo funciona la mente de personas tan talentosas, audaces y brillantes como Leonardo Da Vinci.
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