El retorno de un incorregible
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Tras los escándalos, Charlie Sheen volvió a la tele con "Anger Management". A los 47 dice que ya piensa en su retiro: "Necesito distenderme y olvidar las cosas que han pasado".
Por Florencia Guerrero
Aunque al nacer fue inscripto bajo el nombre de Carlos Irving Estévez, desde muy joven supo que se haría conocido como Charlie Sheen. Un hombre que ha escrito su currículum vital privilegiando la letra "E" (De éxito y escándalo), y que hoy, a unos meses de cumplir 47 primaveras, y caminando por la cornisa sobre la cuenta regresiva de su propia carrera, vuelve a la pantalla chica con Anger management.
Desde muy joven, Charlie se mostró interesado por el mundo de la actuación, de hecho tuvo su primera experiencia a los 9 años, desempeñando un pequeño papel junto a su padre, Martin Sheen, en la película The execution of Private Slovik. Alguna vez confesó que por mucho tiempo temió vivir a la sombra de Martin, reconocido desde la explosión mundial que significó Apocalypse now a fines de los setenta. Más allá de ese precoz paso, pocos hubieran pensado que aquel chico prolijo, de calificaciones y conducta perfectas en el californiano Santa Mónica High School, lograría emular la rimbombante carrera de su emblemático padre.
Con la adultez lejos quedaría también esa pasión por el béisbol que lo llevó a convertirse en el pitcher estrella escolar. Luego, antes de graduarse, la noche y sus diversos atractivos terminarían virando su camino hacia las drogas, el alcohol por litros y el sexo. Sheen es claro respecto de su afición por la bebida. "El alcohol. ¿Qué decir? Sólo que esa mierda funciona. Lo siento, pero funciona. No veo qué hay de malo en tomarse unos tragos. Mi bebida es el vodka, solo, porque siempre he pensado que los cubitos de hielo sólo sirven para curar las heridas", explicó.
Su padre confesó sentirse responsable en el cambio de rumbo de Charlie. Parece que todo comenzó a los 16 años, cuando decidió regalarle la primera Ferrari, "desde entonces –recordó Martin– ese chico cambió lo suficiente como para perder la posibilidad de graduarse por superar las inasistencias permitidas. Me enojé tanto que lo amenacé con que tendría que ponerse a trabajar, y él me respondió que entonces haría eso que yo hacía".
Fatality . Fiel constructor de una vida que parece un canto a acelerar a fondo, sin prever los riesgos, en los ’80 recorrió la pasarela nocturna de la mano de las estrellas del porno Heather Hunter y Ginger Lynn Allen, sus "novias", decía. Pero ése fue sólo el comienzo. En 1993 Heidi Fleiss, una conocida madama hollywoodense, dijo que el joven Charlie gastó en sus chicas 50 mil dólares, sólo en un año.
A eso se sumó que en 1998 el actor estuvo varias veces internado por abuso de drogas. En una de esas ocasiones la cocaína casi se lo llevó, así que terminó en el centro de recuperación más elegido por las estrellas: Promises, donde duró un día, ya que la tarde siguiente a la de su internación fue detenido mientras manejaba sin control, borracho y drogado.
Pero el tiempo pasó, y mientras se preparaba para el estreno de Scary movie 3, conoció a la bella Denise Richards con quien se puso serio y tuvo a dos de sus cinco hijos, Sam y Lola. Con Denise intentó una unión que duró tres años, porque durante el último de los embarazos, Chloe Jones, otra famosa porno star, salió a ventilar su relación con Sheen. La infidelidad le salió cara porque en el contrato prenupcial, Denise había logrado que su futuro marido firmara una cláusula en la que se comprometía a pagar 4 millones de dólares si era infiel. ¡Clic, caja!, e inicio de un turbulento divorcio que llevó a Charlie a confesar: "Realmente, odio a esta mujer".
"Podés ir al mejor restaurante sin siquiera reservar mesa con siete amigos, pedir comida y dejarla para tomarte un avión a Las Vegas, llegar a un casino sin billetera y pedir al dueño que te deje jugar y te dé un crédito de 50 mil dólares", detalló el actor sobre su estatus de celebrity descontrolada, que tras la separación, volvía al ruedo.
La retirada. Su patrimonio asciende a 85 millones de dólares, producto de su participación en más de 60 películas y series, entre las cuales se destacaron Platoon y Wall Street, ambas de Oliver Stone, además de la exitosa Two and a Half Men que le valió varios premios y no menos escándalos.
La serie estadounidense comenzó a emitirse desde 2003, y su rol protagónico creció con el correr de los meses con suerte dispar, por un lado la audiencia acompañaba cada vez más a ese cítrico, sexópata y enteramente dado a los vicios que interpretaba. Sí, el papel era casi él mismo, pero con otro nombre. El problema surgió porque anteponiéndose al éxito persistirían los escándalos. A la lista de denuncias mediáticas por sus excesos, su nueva esposa Brooke Mueller lo denunció por violencia doméstica en 2009. Al año siguiente Sheen hizo público un video en el que dejaba entrever su desconfianza sobre la versión oficial de los atentados del 11-S. Algunos aseguran que ésa fue la verdadera causa de su despido, otros infieren que la decisión de la cadena CBS tuvo relación directa con la mala relación que mantenía con su productor Chuck Lorre a quien criticó siempre que pudo en todos los programas de TV.
Lo cierto es que cuando todo dejaba entrever que el niño terrible de Hollywood quedaría en la calle, Charlie recibió la oferta de FX para protagonizar Anger management, una serie en la que encarna a un psicoanalista un tanto desequilibrado, que en su primera emisión batió récords al ser la comedia más vista de la televisión por cable en Estados Unidos y que desde el jueves se puede ver en Argentina en la pantalla de TBS veryfunny. Y claro, como si el secreto de su éxito radicara en la energía que dedica para causar impacto, esta semana, Sheen anunció que se retirará del mundo del espectáculo cuando termine el ciclo televisivo. "Necesito distenderme y olvidar las cosas que han pasado", dijo, y a juzgar por su historial, motivos no le faltarán a la hora de la introspección.
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