Desafío 2050: energías limpias
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En la Argentina, sólo el 1% del gasto energético proviene de fuentes renovables. La meta es llegar al 80% en poco menos de 4 décadas. Cómo se puede cumplir este objetivo y la necesidad de un cambio de mentalidad de los consumidores.
Por Melisa Miranda Castro - Fotos: archivo 7 Dias y Greenpeace
En el living, los padres miran las noticias por televisión. En el cuarto, los chicos tienen sintonizado el canal infantil. Varios celulares están cargándose, justo al lado de la computadora familiar que está prendida y nadie usa. A la "zapatilla" ya no le quedan más lugares libres para enchufar un nuevo electrodoméstico. Sólo el uno por ciento de toda la energía usada para alimentar a esos artefactos proviene de fuentes renovables. Esta imagen no es algo aislado o fuera de lo común, sino que se repite por cientos de veces.
En la Argentina, las energías limpias todavía participan tímidamente de la matriz energética nacional. Por eso, partiendo de la necesidad del mundo por disminuir las emisiones de dióxido de carbono para frenar el cambio climático y encontrar una solución a las demandas crecientes de consumo, se ha puesto la mirada en soluciones más amigables con el ambiente. Países como Dinamarca se abastecen al ciento por ciento de energías limpias, y otros tienen una matriz mixta.
En 2006, la Argentina hizo un llamado de atención sobre este tema y sancionó la ley 26.190, que estableció un límite de 10 años para alcanzar el ocho por ciento de energías renovables para abastecer a la nación. "La energía del país, nominalmente, está en los 30 mil megavatios, de ésos, renovables hay menos de 300 o 400 megavatios, contando algunas pequeñas represas hidroeléctricas antiguas que se pueden considerar renovables. Potencia renovable instalada, moderna y eólica hay unos 120 megavatios. Hay una gran limitante, que es el acceso al mercado de capitales", explica Mauro Suárez, presidente del Comité Eólico de la Cámara Argentina de Energías Renovables.
Él no es el único que remarca las distancias que nos separan de los objetivos que deberían cumplirse para 2016. Claudio Carpio es consultor energético de Procobre (institución latinoamericana cuya misión es promover el uso del cobre, material presente en los artefactos que logran mayor eficiencia energética) y opina: "No hemos llegado ni a la mitad del camino. Las licitaciones a las que convocó Enarsa otorgaron hasta ahora un 34 por ciento de la meta a cumplir en relación a lo que establece la ley 26.190". Desde Greenpeace, Mauro Fernández, responsable de la campaña de Clima y Energía Nuclear, advierte: "Deben abandonarse los subsidios a las energías fósiles y a la nuclear, y crearse un marco regulatorio que penalice las emisiones de CO2. Si no los planes ‘verdes’ seguirán siendo declaraciones de buena intención, mientras avanzamos en el sentido contrario".
Futuro. El principal beneficio del avance de. Actualmente, las energías verdes emplean a dos millones de personas en todo el mundo. Además, no son nocivas con el ambiente. En cuanto a desventajas, las energías renovables prácticamente no tienen ninguna. Eso sí, necesitan una importante inversión inicial y transformar el paradigma energético. Por eso, hay dificultades para la transición y ciertos detractores que resisten el cambio. "Yo propongo volver atrás 40 o 60 años cuando se decidió en la Argentina comenzar a desarrollar la energía nuclear, ¿cuál era la situación de la energía nuclear?, ¿era tan clara la evolución que iba a tener? Seguramente que no. En este momento estamos en una situación algo similar. En otras partes del mundo las líneas de eficiencia energética están ampliamente desarrolladas. Lo que tenemos que hacer es recrear el sustrato para que esto pueda crecer. Esto requiere de políticas, de recursos humanos, de recursos económicos para que crezca", explica Carlos Tanides, de la Fundación Vida Silvestre para "Escenarios Energéticos Argentina 2030".
La crisis económica internacional hasta llegó a golpear a la contaminación, ya que se registró un pequeño descenso de las emisiones de combustibles fósiles en el mundo industrializado, pero el nivel de dióxido de carbono relacionado con la energía sigue aumentando. En vistas de lo que está afectando el cambio climático al planeta, la suba de precios del petróleo, el gas, y la necesidad cada vez más urgente de lograr el autoabastecimiento, los especialistas argentinos comenzaron a proyectar posibles soluciones a mediano plazo. Una de las metas globales es reducir los niveles de CO2 y que el 80 por ciento de las energías provengan de fuentes renovables para 2050.
"Para que esto ocurra, es necesario abandonar la adicción fósil y nuclear que parecen abrazar, desde el conservadurismo del business as usual, los formadores de políticas argentinos. Sólo una verdadera visión y coraje político podrán hacer una Argentina ciento por ciento renovable", asegura Fernández de Greenpeace.
Pero la ONG ecologista no fue la única en pensar en el combustible futuro. La fundación AVINA, junto al Instituto Tecnológico de Buenos Aires, a la FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) y el Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética desarrollaron los potenciales mapas energéticos de las próximas dos décadas, y proyectaron cómo podría llegar a abastecerse nuestro país, algunos con mayor optimismo en el porcentaje de energía renovable y otros manteniéndose más conservadores. Sin embargo, tanto el futuro planteado por Greenpeace, como los ideados por distintas entidades, destacan la necesidad de tener una matriz diversificada. "Es imprescindible entender el concepto de la descentralización energética. Monstruosos parques eólicos en la Patagonia tampoco serán la solución si no se diversifica y descentraliza la generación y distribución de energía. Por otra parte, es necesario ser cauto con cada tecnología puntual", asegura Fernández y ejemplifica con las hidráulicas que superan los 30 Mw que son de alto impacto ambiental o los biocombustibles que podrían poner en jaque la seguridad alimentaria.
Claudio Carpio de Procobre es de los menos optimistas respecto al desarrollo de las fuentes renovables y no cree posible imaginar al país dependiendo al 100 por ciento de ellas. "Es una fantasía por el nivel actual de tecnología energética disponible en el país y por la muy elevada necesidad de inversiones. Tenemos aún muchos años por delante de uso de energía de fuentes convencionales", señala. A pesar de esto, hay quienes consideran que los recursos geográficos son muy propicios para el desarrollo de las tecnologías limpias. "Las condiciones son óptimas para el desarrollo de todas las fuentes de energía renovable; el recurso eólico y el solar se encuentran entre los mejores del mundo y facilitan competitivos retornos. Hay una vasta oferta de biomasa (ver recuadro), y hay posibilidades para desarrollar proyectos en energía geotérmica e incluso maremotriz. Con un mix de generación renovable equilibrado por región geográfica y tecnología, sin dudas, hay suficiente potencial para remplazar las actuales y futuras importaciones de energía", señala Mathias Tamhain, profesor de la Universidad de San Andrés.
Hacer el switch. El cambio de paradigma no viene sólo acompañado de decisiones políticas y económicas. También tiene que abarcar un cambio sociocultural para lograr mayor eficiencia energética y responsabilidad por parte de los consumidores. "Lo principal es la educación. Están en marcha varios planes, uno es el cambio de lamparitas, el otro es el plan de etiquetado de electrodomésticos, que penaliza a los de peor rendimiento, pero la gente no lo conoce. Entonces cuando va a comprar una heladera compra la más linda, no la más eficiente. Para eso es necesario educación en las escuelas, difusión en medios. La energía eléctrica es barata, entonces, en casa hay cuatro habitantes y cuatro computadoras, cuatro televisores, cuatro celulares. La gente los usa y los deja prendidos. Entonces no hay una educación de apagar la tele si estás con la computadora. Más allá de que los planes están bien tomados, si la gente los desconoce no sirven", comenta Fabian Barone, escenarista de la Asociación de Generadores de Energía Eléctrica de la República Argentina.
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