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29.07.2012 | 18.39 Comentar   |   FacebookTwitter
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El estadio de Londres 2012 es el más sustentable de la historia de los juegos. Desde atenas en 1896, una recorrida por los escenarios que se destacaron por sus diseños, logros olímpicos y hechos extradeportivos que marcaron historia.

Por Mariana Merlo

Cada cuatro años, y durante algunos pocos días, se transforman en uno de los escenarios más vistos por millones de personas alrededor del planeta. Desde los primeros Juegos Olímpicos de la Era Moderna, en 1896 en Atenas, la construcción de los estadios sede fueron mutando en cuanto a su diseño y utilidades. Algunos quedaron en la historia como testigos de hechos nefastos para la humanidad, otros por servir de escenario a milagros deportivos.

El primero de la era moderna. El Estadio Panathinaikos fue la sede oficial de los Juegos de Atenas de 1896. Arquitectónicamente es único por su construcción en forma de "U" y por estar hecho enteramente de mármol, motivo por el que también es conocido como "Kallimarmaro" ("bello mármol", en griego). Habían pasado 1.502 años desde que un decreto había prohibido los Juegos, por lo que cuando se abrieron sus puertas unas 70 mil personas colmaron su capacidad, más otras 10 mil que se ubicaron en las colinas de los alrededores de esta zona céntrica de la capital griega. Geográficamente se encuentra en el mismo emplazamiento que el estadio de Licurgo, construido en el 330 a.C., que tras algunas remodelaciones fue ampliado.

Hacia fines del siglo XIX, Grecia no gozaba de su mejor momento económico. Pero, la felicidad por la noticia llenó de optimismo al país entero. Tanto es así que se organizaron colectas y hasta se emitieron por primera vez en el mundo sellos postales cuyos ingresos estaban dedicados al deporte. Como con el optimismo no alcanzaba, el príncipe Constantino se comunicó con Georges Averoff, un poderoso empresario griego, que donó una millonada para la financiación. Gracias a él se pudieron levantar un nuevo estadio, un velódromo y un pabellón de tiro.

Cuarenta años después, el protagonista no fue tanto el deporte sino la situación política mundial. En 1936 estaba previsto que Barcelona fuera la sede olímpica pero se proclamó la República de España y eso cambió los planes. Fue entonces Berlín la ciudad ganadora, en mayo de 1931. El mundo se aproximaba a vivir uno de sus momentos más dramáticos con el ascenso de Adolf Hitler.

La nefasta era nazi. El Berliner Olympiastadion fue construido entre 1934 y 1936 por el arquitecto Werner March (en 1965 tuvo entre manos un proyecto del Estadio Olímpico de Munich que nunca se ejecutó) y con una capacidad para unos 80 mil espectadores. La inversión de 30 millones de dólares levantó un edificio con frente de mármol negro en el mismo lugar donde estaba el estadio de Grünewald, el que se hubiera usado en los juegos de 1916. Una multitud de pie con el brazo extendido gritó su "Heil, Hitler" aquel 1 de agosto de 1936, antes de que pronunciara sus escuetas palabras dando por comenzados los XI Juegos Olímpicos de la Era Moderna. Por el estadio desfiló la juventud hitleriana y cubrieron la pista de atletismo los integrantes de las 49 delegaciones concurrentes. Actualmente, en el estadio juega el equipo de fútbol Hertha BSC Berlín y fue sede de la final del Mundial de 2006.

Una sola vez. En 1968 se realizaron los primeros –y únicos hasta el momento– Juegos Olímpicos de Latinoamérica, en el Estadio Olímpico Universitario perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México. El estadio fue inaugurado en noviembre de 1952, una vez terminado el trabajo que habían diseñado sus arquitectos, Augusto Pérez, Raúl Salinas Moro y Jorge Bravo, que tenían en mente darle forma de cráter de volcán haciendo alusión al de Xitle, que destruyó la cultura prehispánica asentada en Cuicuilco. El artista Diego Rivera fue convocado para realizar un mural en la fachada oriente, y así lo hizo. "La Universidad, la Familia y el Deporte en México" es un relieve de piedras de colores con el escudo universitario con el cóndor y el águila sobre el nopal, una familia, algunos atletas y una paloma de la paz, ente otras figuras significativas. La idea era recubrir todo el estadio con la obra, pero el maestro Rivera falleció antes de completarlo.

Los de México fueron los primeros Juegos que se transmitieron por televisión vía satélite en todo el mundo, los que puso como testigos a cientos de miles de personas frente al primer antidopaje realizado (y con resultado positivo). El protagonista fue un sueco que había tomado alcohol antes de la competencia.

Muerte en Munich. Otra vez, en Europa, el arquitecto alemán Günter Behnisch inició el Olympiastadion München mientras todos seguían atentos los Juegos de México. Desde 1968 hasta 1972 se trabajó sobre esta estructura que se utilizaría para los Juegos Olímpicos de Munich en 1972. Con una capacidad para 80 mil espectadores, llamó la atención del mundo entero por su estructura. El techo estaba formado por cables que iban desde los 65 a los 400 metros de largo, y que cubrían 34 mil metros cuadrados; tal era la superficie de este estadio que fue construido sobre una colina formada con escombros de los bombardeos de la II Guerra Mundial. Los cables sostienen un material que forma un techo semitransparente, un detalle que fue insignia en el decorado olímpico de Munich. A pesar de la gran obra arquitectónica un hecho quedó marcado para siempre en la historia de estos Juegos. El 5 de septiembre un comando de terroristas palestinos mató a once integrantes del equipo olímpico de Israel.

Los últimos. Si en una película futurista de mediados del siglo XX se hubiera querido ilustrar un estadio olímpico del siglo XXI, sin dudas se parecería al construido en Beijing para los Juegos del 2008. Popularmente conocido como "nido de pájaro", el estadio olímpico ocupa unos 200 mil metros cuadrados de superficie hechos con una estructura metálica enmarañada: según sus arquitectos, los suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, se trata de "un brillante desafío estético". Fueron 500 millones de dólares los destinados a la obra que tiene casi 70 metros de altura, y cuya estructura metálica tuvo que ser soportada por 176 gatos hidráulicos durante su construcción. En total, el complejo superó las 44 mil toneladas de peso.

Toda esa magnificencia arquitectónica quedó de lado tan sólo 4 años después gracias (o por culpa de) Londres 2012. El estadio donde comenzaron los últimos Juegos lleva el galardón del más sustentable de la historia. Ideado por el estudio británico de arquitectos Populous, tiene una estructura de acero un 75 por ciento más ligero del que se usa tradicionalmente en este tipo de edificaciones, y se incorporó como material un concreto fabricado con desechos industriales, lo que reduce su contenido de carbono. Claro que nada de esto es gratis, y el costo aproximado fue de 900 millones de dólares.
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