Federico Cejas Por Federico Cejas
@f_cejas
En el cierre de un mercado de pases harto exitoso para Gimnasia, algo que tuvo al dueto de dirigentes con más poder en el club como parte protagonista y que ni siquiera el supuestamente avezado y formado Gabriel Pellegrino pudo llevar a cabo con eficiencia (guiado por el inefable Darío Tempesta), el panorama empieza a sonreírle al Lobo en el aspecto futbolístico. Esto gracias al aporte económico (casi 2,5 millones de pesos) y logístico (muchas veces siendo la voz Troglio en las negociaciones) de un grupo de socios encabezados por Ricardo Alconada, Antonio y Alejandro Gargiullo, Claudio Prado y Mariano Berón, que fueron parte sustancial para el armado de un plantel por demás competitivo para el torneo de la B Nacional. Pero el árbol no debe tapar al bosque, dice una de las más añejas frases.
En primera instancia éstos habían condicionado el aporte a la puesta en función de un
Plan Integral para modificar estructuralmente el deficiente andar del club, pero viendo la caótica situación financiera de un Gimnasia que no tenía fondos siquiera para salir a buscar refuerzos, hicieron un
pacto privado con Pedro Troglio y los máximos dirigentes del Lobo, Bernardo Supera y Daniel Onofri (en aquel momento también estuvo Héctor Delmar), en Estancia Chica, para hacer el aporte económico confiando en la buena fe de los dirigentes, que están viendo de qué manera devolver el dinero.
Aún así y a la espera de que alguna vez prime el profesionalismo en el ámbito de toma de decisiones en el club, los días que se vienen en el corto y mediano plazo serán por demás determinantes para la vida institucional del Lobo. Porque no debiera ser, de una vez y para siempre en el futuro, el ingreso o no de la pelota en el arco rival el que condicione el funcionamiento de un club social y deportivo. Gimnasia es mucho más que el fútbol, su disciplina más relevante.
En este contexto por demás inestable emergen las figuras de Daniel Onofri, presidente en funciones, y Bernardo Supera, vicepresidente primero, como los grandes responsables del porvenir del club. A pesar de bajar el mensaje de una Comisión Directiva homogénea, no se puede ignorar que hasta poco más de un mes antes de la renuncia de Héctor Delmar era Onofri uno de sus grandes laderos, hombre de confianza que públicamente defendía la gestión del añejo mandatario, el cual casi desde el primer momento de gestión se mostró en la vereda opuesta de Supera que junto a su hermano Juan Ignacio, hoy Tesorero, y otros dirigentes de segunda línea, no compartían el estilo unipersonal de gobierno de Cacho.
Acaecida la
renuncia de Delmar acusando a sus pares de Comisión Directiva de un virtual golpe de estado, se notó una apertura similar a la sucedida cuando el Lobo apenas descendió, en la que se dio el manejo casi irrestricto del área de fútbol al consabido Pellegrino, pero superado ese lapso la nueva CD está ante la inminente toma de decisiones firmes en pos de cambiar, si sigue siendo ésta su intención, de una vez y para siempre el irregular andar de un club que no puede mantener el orden y equilibrio sostenidamente.
Los dirigentes, según trascendió, están preparando para el corto plazo una conferencia de prensa para informar en primera medida un aumento de la cuota social a $ 100, que incluiría el quite del Bono de Socio que se paga en cada partido, y se presume que también será para explicar, en primera y gran medida, la salida de Delmar, y luego la participación del grupo empresario que encabezan Alconada y Gargiullo en este mercado de pases, cómo devolverán ese dinero prestado, y qué decisiones tomarán de cara al futuro próximo. Si habrá una Asamblea Extraordinaria en agosto (o noviembre) para develar los pasos a seguir institucionalmente y más.
Onofri y Supera en más de una oportunidad han develado, en reuniones del ámbito privado y hasta apoyando en contadas veces al ex Tesorero Carlos Flores, que el
Concurso Preventivo de Acreedores era la mejor manera de organizar la deuda del club, de “licuar” el Pasivo, un volver a empezar financiero. Ahora que tienen el poder político para decidir, ¿lo harán?
También han apoyado de forma manifiesta la implementación del Plan Integral presentado por el grupo de socios que hizo los aportes económicos. Fueron Supera y Onofri, en mayor medida, quienes aceptaron que era necesaria la reestructuración que el Plan evidenciaba para el club, y que para eso llamarían a una Asamblea Extraordinaria para explicarlo y someterlo a votación de los socios.
Incluso deberán afrontar un lapso oscuro en el aspecto financiero en el que no sólo el Pasivo sigue creciendo a pasos agigantados por el déficit operativo mensual de todas las actividades del club (algo que algunos dirigentes dicen haber solucionado con la venta de Lisandro Magallán a Boca, con el clásico “vendimos a Magallán y le pagamos el sueldo a los jugadores todo el año”… sin concientizarse de que el club perdió un capital invaluable, con proyección de Selección Nacional y de apenas 18 años), sino que deberán hacer frente a juicios que tendrán su sentencia en el corto plazo como el de Pablo Fernández (cerca de U$s 500 mil, para fines de octubre), y a mediano plazo el de Ángel Cappa (sería por más de $ 500 mil).
Una Comisión Directiva que se gestó pocos días antes de las últimas elecciones. Que tuvo en Héctor Delmar a un presidente verticalista, autoritario, desconfiado y encallado en manejar el club bajo la órbita de la vieja política de favores recíprocos con los altos rangos de poder local, provincial y nacional. Y que tiene a estos dirigentes, los que quedaron y volvieron luego de la suspensión de Graciela Delmar por supuestas irregularidades en la contratación para trabajos en Estancia Chica, a quienes tomarán las decisiones que depararán el rumbo del club. Dirigentes que hicieron la experiencia en este ámbito, en este tiempo y que ni siquiera aunaron criterios, hoy, sobre el futuro próximo del Lobo.
Delmar ya no será el responsable del rumbo que tome Gimnasia en adelante y hoy, luego de la ayuda recibida para armar un plantel competitivo de cara al torneo de la B Nacional, Onofri y Supera deben tomar decisiones políticas trascendentales. Como muchas veces habrán deseado internamente al encontrarse con las irrisorias maniobras de Cacho para quitarles poder de decisión, hoy el futuro de Gimnasia está en las manos de una Comisión Directiva incipiente que será la responsable de sus consecuencias. Ahora no hay excusas, Onofri y Supera ya pueden y deben gobernar.