Por Pablo Roma (*)
0800 Macri: Engaño y Persecución
Pablo Roma La línea 0800 lanzada por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que encabeza el ingeniero Mauricio Macri para denunciar intromisión política en las escuelas, es probablemente uno de los intentos más groseros de condicionar la construcción de un tipo de democracia que no se restrinja a aspectos formalistas e institucionalistas. Asimismo, fomentar desde el estado la metodología de la delación sobre el pensamiento o la actividad política de las/los estudiantes, padres/madres o docentes es un grave precedente institucional y un claro avance sobre las libertades individuales que nos retrotraen a los argentinos y a las argentinas a los peores años de nuestro pasado. El próximo 16 de septiembre, donde se recuerda la Noche de los lápices, estará en la memoria del movimiento estudiantil la impronta del 0800-Macri.
Más allá -como es de público conocimiento- que el INADI presentará un recurso vía judicial para que el gobierno de la ciudad cese con esta medida y cierre la línea telefónica en cuestión, lo importante aquí es aprovechar y emprender un profundo debate acerca de la educación que reciben nuestros/as estudiantes en las escuelas y el rol que debe cumplir el estado para garantizar que la misma sea de calidad, que garantice la igualdad de oportunidades y que permita formar a nuestros jóvenes como ciudadanos y ciudadanas libres, con capacidad crítica y que puedan ejercer libremente sus ganas de participar y militar políticamente en el espacio en el cual se sientan identificados, entendiendo la participación popular como fundamental para construir una sociedad más justa e igualitaria.
Creer que la educación está exenta del debate y de la participación política no solamente es retrógrado sino que es engañoso al fomentar la ilusión propia del conservadurismo positivo que el conocimiento es neutral y objetivo, libre de valores, es decir, apolítico y que toda actividad consiente, colectiva, que fomente la transformación de la realidad se ubica como engañosa y básicamente impura. Resabios del miedo que fomento la dictadura sobre la actividad que terminó posibilitando la realidad que vive hoy nuestro país después del desastre liberal: la política. El teléfono de Macri no es un absurdo, es el intento de reinstalar esta idea.
La educación tiene un rol fundamental a la hora de construir ciudadanía, promoviendo valores basados primordialmente en la libertad de pensamiento, donde tengan real importancia cuestiones como la pluralidad, la diversidad, la convivencia democrática, y donde los derechos humanos sean el eje rector de toda práctica. Pero estas ideas no fluyen de un centro inmaculado del conocimiento hacia un educando pasivo y vacío. Para que estas ideas se materialicen debemos entender a la educación como un ámbito donde diversas ideas y corrientes de pensamiento se encuentran y dirimen el sentido que las personas le dan a sus prácticas y vivencias. Nada justifica el temor que esas ideas se corporicen en la acción de docentes y estudiantes. Todo lo contrario, esa actividad es señal de riqueza democrática y que el mañana pueda ser pensado por más y mejores ciudadanos y ciudadanas de lo que fueron nuestras generaciones pasadas.
(*) Sociólogo, Docente de la UBA, Director de Políticas contra la Discriminación del INADI
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